De Vilardevós a Sochi con Putin

Pablo Gómez Cundíns
pablo gómez REDACCIÓN / LA VOZ

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El gallego Mauro Núñez será en los Juegos Olímpicos de Sochi el seleccionador ruso de esquí acrobático, disciplina que contribuyó a impulsar desde Canadá

06 feb 2014 . Actualizado a las 09:49 h.

Vladimir Putin tiene sus esperanzas depositadas en un gallego. Los Juegos Olímpicos de Invierno que comenzarán pasado mañana en Sochi serán una prueba de fuego y fuerza para la anfitriona Rusia. A orillas del mar Negro, habrá en juego algo más que medallas. Y en la contienda, el ourensano Mauro Núñez (Vilardevós, 1973) será protagonista.

Hijo de un miembro del cuerpo diplomático, José Antonio Núñez de las Cuevas, Mauro Núñez ha sido uno de los impulsores del esquí acrobático a escala mundial, disciplina que practica desde los doce años de edad, cuando vivía en Canadá debido a la actividad de su padre. Fue tal su dedicación al esquí que en otoño del 2011, la Federación rusa de Freestyle se fijó en él y en su compañero Chris Turpin para entrenar a la selección anfitriona de esquí acrobático en los Juegos de Sochi. A sus órdenes estarán Natalia Makagonova, Pavel Nabokikh y Elizavetta Chesnokova.

Hasta el momento, es la guinda a una trayectoria fraguada en Whistler (a dos horas de Vancouver, en la Columbia Británica de Canadá y sede de los Juegos del 2010) a través del esquí, el snowboard y, finalmente, el esquí libre.

Mauro Núñez fue un visionario del esquí acrobático, al que aplicó la entonces bisoña tecnología twin tips para permitir al deportista avanzar y retroceder sin peligro. «Esto nos permitió desarrollar trucos de snowboard que implicasen aterrizajes mirando hacia atrás», explica. En los últimos quince años, Núñez y Turpin compitieron, entrenaron y fueron jueces de un deporte que ahora les ha hecho olímpicos en dos modalidades emergentes: Esquí Halfpipe y Esquí Slopestyle.

«Sé de primera mano que el ambiente en unos Juegos de Invierno es incomparable. Es un orgullo que Rusia me haya elegido para entrenar a su equipo, pero siento una mezcla de emociones diferentes, porque me encantaría entrenar en España. En cierto modo, lamento que en mi propio país no haya conciencia de mi valor como entrenador», explica a La Voz el deportista ourensano.

Canadá, Estados Unidos y Francia se lo pondrán difícil a la Rusia de Mauro Núñez, que augura un gran avance para la próxima cita: Pyeongchang 2018.