Aseguran que nadie se ha puesto en contacto con ellos, pese a que Exteriores dice tener localizados a casi todos los españoles en el país asiático.
14 mar 2011 . Actualizado a las 12:49 h.La Embajada de España en Japón confimó ayer que todos los españoles residentes en el país asiático estaban bien y está localizando a los emigrantes que residen en el noroeste del país, la más afectada por el tsunami. Pero esta noticia solo ha provocado la indignación de los españoles que viven en Tokio y que siguen todas las noticias -las de allí y las de los medios españoles- desde Internet. David Toro, lucense residente en la capital japonesa desde hace cinco años, asegura que ningún representante de la diplomacia española se ha puesto en contacto ni con él ni con otros expatriados de la zona. Además, destaca que ayer domingo era imposible contactar con las oficinas del Ejecutivo español en la zona, pues «como no trabajan en domingo, si llamas te sale un contestador en japonés». No es el único español que se queja de esta situación de desamparo. Martina, una pontevedresa que relató sus vivencias del terremoto en su blog, reconoce no haber recibido nunguna llamada ni mensaje por parte de la Embajada, al igual que Alain García Bariel, procedente de Castellón y residente en Tokio, deja la misma queja en su blog. Otros países han recurrido a las redes sociales para contactar rápidamente con sus expatriados.
Toro cuenta que esta situación ha provocado un éxodo de muchos extranjeros que tienen fijada su residencia en Japón, él ni se lo plantea, es más, reconoce que esa decisión le da vergüenza ajena: «están solo para lo bueno pero ahora que este país necesita su ayuda, se escapan». También descarta huir Martina, «más bien es mi familia la que desea que adelante mi salida». Ella de momento prefiere tantear cómo están las cosas y esperar a que todo vuelva a la normalidad.
Nuevas réplicas
Mientras, los efectos del terremoto siguen reapareciendo a través de réplicas. «Hoy empezó siendo un día hermoso con una luz muy bonita», escribe David. Pero después se ha producido un terremoto de magnitud 6, se ha levantado un viento enorme y las nubes han vuelto a cubrir el cielo. Las autoridades han empezado a racionalizar la gasolina y realizan cortes eléctricos por las noches, por lo que todo el mundo carga radios y teléfonos como medida de precaución. «En los supermercados no hay comida, ni agua, ni leche, ni yogures, ni productos de primera necesidad», explica Martina, que también ha visto como escasean los linternas, pilas o velas en las ferreterías.
Como es lógico, la rutina de estos españoles también se ha visto truncada por el desastre natural. La joven pontevedresa está a la espera de que se reaunden sus clases, canceladas hasta nuevo aviso; «Yo vivo en una residencia de estudiantes, y estos días procuramos estar todos juntos intercambiando opiniones o haciendo cualquier cosa, pero aún con el susto en el cuerpo, nadie quiere estar solo».