«Los políticos sólo valoran a los emigrantes por su capacidad de voto»

Renata Peña

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El farmacéutico Pablo Carballeda trabaja desde el 2003 en Irlanda «por falta de oportunidades en Galicia».

18 feb 2008 . Actualizado a las 21:38 h.

El vigués Pablo Carballada, de 31 años, es uno de muchos ejemplos de la llamada nueva emigración gallega, la de los jóvenes cualificados profesionalmente que buscan en el extranjero mejores condiciones de trabajo y sueldos superiores. Tras acabar la carrera de Farmacia en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), en el 2003, se marchó a Irlanda. «Mis opciones eran opositar o trabajar en una farmacia, en unas condiciones que yo considero denigrantes para la profesión», dice.

Actualmente trabaja para una industria farmacéutica de Dublín y asegura que ha tomado la decisión correcta: «Irlanda ofrece una economía creciente y gran diversidad cultural». Qué sería necesario para que volviese a Galicia? «Condiciones profesionales interesantes, no solamente de sueldo pero de innovación, creatividad.

El farmacéutico habla además del castellano y el gallego, inglés y portugués. Conoce a Uruguay, Chile, Costa Rica, Argentina, «donde tiene familia» y Brasil, «donde tiene amigos». En Europa ha estado en Portugal. Irlanda, Reino Unido Holanda y Francia.

Las fotos de los viajes que ha hecho por el mundo están colgadas en una página del flickr y sus aventuras pueden ser leídas en su blog «Hai un galego na Lúa»

A pesar de que no espera regresar pronto, Carballada tiene la esperanza de ver en un «futuro próximo» iniciativas para que los emigrantes puedan retornar y aportar, con su experiencia, al progreso del país. «Creo que los políticos sólo valoran a los emigrantes por su capacidad de voto, sobre todo antes de las elecciones y solo en aquellos países en los que vale la pena hacer campaña».

Para el joven, la emigración debería ser vista con más importancia por los políticos. «Estoy convencido de que la emigración es el capítulo más importante de la historia de Galicia, no solo por la cantidad de gallegos que han tenido que emigrar sino también por lo que hicieron en sus países de destino».

Dublín por Pablo

«Es una ciudad no muy grande pero con muy buen ambiente, cualquier día de la semana es bueno para salir e ir a tomar algo a un pub. Es una ciudad moderna, en pleno crecimiento, aunque también es una de las más caras de Europa. Hoy en día, ya tiene poco sabor irlandés, en mi opinión, porque casi todas las personas en la calle son extranjeras. Para conocer bien Irlanda hay que dejar Dublín y adentrarse en en país. La gastronomía deja bastante que desear, éste es el país de las patatas y sólo la afluencia masiva de inmigrantes de todo el mundo ha abierto un poco las posibilidades. Sí, los irlandeses son gente muy abierta, les gusta conversar y, aunque hay de todo como en todas partes, en general son buena gente. Además, hay muchos extranjeros en la misma situación y eso facilita mucho las cosas.