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Un caldelano para la cantera china

Con solo 23 años está haciendo las maletas para irse de preparador físico a una academia de la ciudad de Xian

pontevedra / la voz, 28 de junio de 2017. Actualizado a las 10:40 h. 0

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Le han dicho que a los chinos les cuesta entender el concepto de jugar en equipo, que son muy buenos deportistas, pero en disciplinas individuales, como el esgrima o la gimnasia. «Con muy buenos en gimnasia», reconoce Mario Peso. Con solo 23 años habla con sensatez, con la propia de un joven que lo único que tiene claro es que quiere hacer todo lo que esté en su mano para permanecer ligado al fútbol profesionalmente. Sabe que es el momento de forjarse una profesión con todas las letras de la palabra, y que puede que para ello tenga que irse a China. Si es así, lo hará.

A principios del próximo mes comenzará su nuevo trabajo en el país asiático -según adelantaba ayer Radio Nova-, en el que solo cuenta con un aliado, el amigo de un amigo que lo animó a embarcarse en esta aventura. No lo conoce personalmente, pero casi. Lleva meses hablando con él. Desde que la persona común los pusiera en contacto y él comenzara a contarle cómo es la vida allí, en la academia de fútbol de la ciudad de Xian.

«Para ellos es una ciudad pequeña, aunque tenga casi 3,5 millones de habitantes», dice. Pero no está nervioso. Dice que le da tranquilidad saber que todos los entrenadores y personal técnico de la academia que lo ha contratado son españoles. Al principio le preocupaba tener que tirar de traductor y que ello mermara la calidad de la formación, pero ahora ya sabe que no va a hacer falta, al menos, no toda la falta que temía.

El reto que tiene por delante es más futbolístico que personal. En su destino inmediato, los niños no compiten. Aunque la idea a largo plazo es crear una red de fútbol base, por ahora lo único que hacen los aprendices de futbolistas chinos son pequeñas competiciones entre academias del país.

Su madre es, de momento, la única que, si tiene algo de temor, no logra disimularlo del todo. Su padre le anima y le dice que lo disfrute. Y, como no tiene novia, la lista de opiniones clave se inclina claramente a favor de que el joven coja el vuelo hacia Oriente. Y, aunque tuviera novia, puede la cosa no cambiara tanto: «No creo que fuese algo que me limitase, porque creo que hay tiempo para todo, y que no debería dejar escapar una oportunidad que a lo mejor no vuelve a darse nunca más. Soy joven aún», dice, y ríe.

Y, cuando se pone serio, recuerda que para conseguir este empleo, además de enviar el currículo -es licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte- ha tenido que pasar cuatro entrevistas, dos en inglés y dos en español. Por lo demás, su trabajo no necesita más aval que los seis años que está a punto de cumplir en la base Pontecaldelas. Los primeros, como preparador físico y este último ya como coordinador de la formación de los más pequeños. Por eso hay pocas cosas que le asusten yaa nivel profesional. Y seguir soñando con su futuro no es, desde luego, una de ellas.

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