Tapas y fútbol en las Antípodas

Los marinos con base en Ferrol forjan vínculos con sus homólogos oceánicos preparando bocados de marisco y jugando un partido en la base de Rockingham


Ferrol

Pocas cosas se le dan mejor a un gallego que la de crear vínculos alrededor de una buena comida. Ya sea en Ferrol o, por qué no, en el interior de la fragata mejor equipada de la Armada, la Cristóbal Colón. Los marinos llevan ya más de cincuenta días fuera de casa y cada jornada que pasan en las Antípodas se sienten más a gusto con sus homólogos oceánicos. La F-105 lleva a bordo a cuarenta australianos que, además de asimilar todas las funciones del buque, aprenden rápidamente costumbres tan españolas como las tapas.

Con la ayuda del chef del Rustico Tapas & Bar de Rockingham, Jarrad Powell, las dotaciones de ambas marinas prepararon unos sofisticados bocados de marisco en la cocina de la que dispone el buque. Las tripulaciones elaboraron vieiras de la bahía de Hervey con ajoblanco -la Royal Navy lo llama ago blanco- y mejillones al vapor con salsa de tomate y chorizo. Además, salieron también de los fogones migas de cerdo. Powell aseguraba que tener la oportunidad de trabajar a bordo con los marinos, además de hablar sobre cocina española, acabó siendo una experiencia «fantástica». «Ha sido genial haber organizado un intercambio así entre chefs», agregaba.

Las similitudes entre los tipos de marisco existentes en Australia y en Galicia fue unos detalles que fascinó a uno de los integrantes de la Cristóbal Colón, Francisco Martínez. «La cocina que llevamos a cabo me pareció muy interesante. Aunque estamos al otro lado del mundo, usamos ingredientes similares. Lo que sí, los combinamos de diferentes maneras para conseguir otros sabores», explicaba. Posteriormente, los marinos tuvieron la oportunidad de acercarse hasta el Rustico, situado muy cerca de la Fleet Base West, donde la fragata tiene ubicada la base. Del restaurante también participó el aprendiz Noah De Souza y por parte de los australianos, los cocineros de la Marina Peter Kenyon y Matthew Cole.

La F-105 comenzó el pasado domingo las maniobras Ocean Explorer 2017, en las que participan un total de 17 unidades tanto navales como aéreas. Por ello, se encuentra en la citada base de Rockingham, en la que además de para la clase magistral de cocina, hubo tiempo para que las dotaciones se enfrentasen en un partido de fútbol.

El conjunto australiano se hizo llamar Stirling, al igual que la denominación oficial de la base. Su entrenador fue el oficial encargado de la instrucción física, Paul Williams, que se quedó impresionado «con la habilidad y el esfuerzo» por parte de ambos bandos. «A pesar de que nuestros amigos españoles llegan desde el invierno europeo y acaban de finalizar un largo tránsito marítimo, nunca han dejado de presionar en nuestro campo. Menos mal que nuestra defensa fue de primera», subrayaba.

La Royal Navy australiana, que jugaba como local, no se dejó intimidar por la Armada. Con un fútbol rápido y habilidoso, lograron ponerse por delante gracias al tanto de un especialista en la guerra acústica, Taylor Evans. En la segunda mitad puso el 2-0 un encargado de la logística marítima, Brodie Williamson, con un disparo de libre directo. Aunque en los últimos minutos el equipo español presionó en el campo rival, no hubo finalmente goles visitantes.

Por otro lado, la dotación ferrolana tuvo la oportunidad en Fremantle de pasar unas horas en el buque anfibio Adelaide, construido en la antigua Bazán.

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