El espíritu maorí del Campus Rugbi

La experiencia del técnico en Nueva Zelanda es un aval en el regreso a sus raíces


ourense / la voz

Cuando el Campus Ourense Rugbi apostó por David Monreal, en el verano de 2014, confirmó que su proyecto era de lo más ambicioso a corto y medio plazo.

El entrenador que se forjó como jugador en la cantera del Hospitalet ha sentido desde muy joven una pasión irrenunciable por el deporte del balón ovalado. Desde las categorías inferiores llegó a la selección nacional y solo las lesiones limitaron su producción al máximo nivel. Pero esos percances no lo apartaron de su sueño, que tenía un punto de destino en la lejana Nueva Zelanda.

En una de las capitales del rugbi mundial, David se recuperó mientras hacía sus pinitos como técnico en la base del club más antiguo del país, el Christchurch. Las mismas categorías inferiores donde creció el mito de Dan Carter, mejor conocido como «El Superhombre» o «Mister Rugby».

Un lustro de actividad en las Antípodas y otros vínculos que obligan a Monreal a mantener un ojo al otro lado del mundo no impidieron que volviera a Galicia para embarcarse el desafío del ascenso de Vigo a la División de Honor. Se centró en la dirección técnica, pero durante años mantuvo la ficha de jugador y sumó más de una actuación decisiva, hasta que consideró completa su etapa olívica y le satisfizo la propuesta ourensana.

La primera campaña ya fue de un evidente crecimiento, llegando incluso a conquistar el título en la máxima categoría autonómica, pese a que no habían logrado dominar la fase regular. Por problemas reglamentarios y de estructura del club no pudieron optar al ascenso, un reto que continúa en el horizonte.

«Hemos realizado una gran temporada, en la que solo perdimos un partido, pero todavía falta la lucha por el campeonato, ante un rival que es muy fuerte y después unas eliminatorias muy complicadas para cambiar de categoría», explica el mismo técnico ourensano.

De hecho, la escuadra departamental es la única que ha doblegado este año a los ourensanos y también cuenta con tres jugadores extranjeros en sus filas, además de otros deportistas con experiencia en la División de Honor española. Con ese potencial pretenden poner en apuros a un conjunto que partía con el número uno del ranking de los playoff y que ha crecido en los últimos meses, tras el bueno trabajo realizado en los entrenamientos y con la influencia de sus tres refuerzos foráneos: Andy Williams, Jason Harvey y Neil Walsh.

Monreal echará de menos a Rucho, sobre todo por la forma en la que se ha perdido el derecho de jugar la final de mañana (15.00 horas): «Fue una tarjeta roja por una tontería, que le impedirá estar en una de las citas más espectaculares del año. Las predicciones meteorológicas hablan de lluvia, pero eso hará el partido todavía más interesante y ojalá el público se anime a acudir».

Y es que el factor campo será otra baza a tener en cuenta para un Campus que ha puesto su punto de mira en seguir escalando peldaños en cada curso. El lesionado Iaguito confía en que sus compañeros hagan bien el trabajo y en llegar a tiempo para las siguientes eliminatorias, ante los ganadores de otras territoriales, por un puesto de ascenso a la categoría nacional y otro más de promoción contra el penúltimo clasificado.

Monreal, desde luego, está seguro de que nadie debería perdérselo: «Será un partido muy igualado, con un buen rugbi, porque ellos tienen un gran entrenador y mucho potencial, creo que estamos preparados, pero un campeonato nunca es fácil de conquistar». Y todo ahí al lado, en el estadio universitario.

Entre Galicia y Cataluña. Nacido en Ourense, en 1973, desde los 17 años creció en un histórico como el Hospitalet, al que llegó a capitanear. A la vuelta de Nueva Zelanda lideró el ascenso vigués.

Antípodas. Durante más de un lustro jugó y entrenó en las ligas neozelandesas. Allí mantiene importantes contactos.

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