Una embajadora de Pontevedra por el mundo

A pesar de llevar muchos años fuera, Teresa Orjales no olvida a la ciudad de la que se siente parte especial. Actualmente ejerce de embajadora en Estonia y el próximo sábado será una de las homenajeadas por la asociación Amigos de Pontevedra

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s.b.
pontevedra / la voz

No es la ciudad que le vio nacer, pero eso poco importa. Teresa Orjales Vidal (A Coruña, 1964) se siente y se ratifica como una pontevedresa más. Es una ciudad con la que tiene «mucho más que un vínculo» y a la que vuelve siempre que regresa del extranjero. Porque esa es la forma de vida que adoptó y que ya soñaba desde joven. Sus estudios en Santiago de Compostela le despertaron la curiosidad por la vía diplomática. Desde entonces ha vivido en Turquía, Finlandia, Bélgica y ahora en Estonia como embajadora de España. El sábado será una de las protagonistas de la comida organizada por Amigos de Pontevedra, ya que la entidad le premiará por ese vínculo que tiene con la ciudad que, muchas veces, es más fuerte que habiendo nacido en ella. Con Teresa se puede decir que se trata de una «embajadora de Pontevedra».

-Natural de A Coruña pero con un fuerte vínculo con Pontevedra. ¿Cuál es la historia que le une a la ciudad?

-Me hace gracia que me preguntes cuál es la historia que me une a la ciudad de Pontevedra. Efectivamente, nací en A Coruña y llevo desde los 23 años viviendo fuera de Galicia. Pero viví en Pontevedra esos 23 años, aunque durante 5 estaba estudiando en Santiago. Cuando vives en una ciudad los primeros 23 años de tu vida yo creo que es mucho más que un vínculo.

-¿Qué supone recibir un galardón como este?

-Supone muchísimo. Supone que cuentas con el aprecio de la gente de la que considero mi ciudad, a pesar de que no sea mi ciudad natal. Y creo que, de alguna manera, me legitima como pontevedresa y eso, que no es fácil aunque lleves en Pontevedra muchos años, me hace mucha ilusión.

-¿Qué cree que ha tenido en cuenta el jurado para otorgarle este premio?

-No sé qué han podido tener en cuenta. Pontevedra está llena de gente que merece un reconocimiento. Supongo que saben que llevo a Pontevedra en el corazón y han querido ser generosos.

-Desde joven se interesó por la vía diplomática. ¿Cómo se lleva trabajar en un sector con esas exigencias y dificultades?

-Me encanta ser diplomático. Me encanta poder representar a mi país en el exterior y contribuir a estrechar relaciones. Es además una profesión, siempre insisto en esto, que te permite vivir, que no viajar, en un país. Vivir es conocer la cotidianeidad y las características de un país desde el interior. La gran dificultad de esta profesión es la exigencia para la familia y, en muchas ocasiones, la soledad. No es fácil conseguir que la familia pueda vivir en el mismo lugar -son muchos los cónyuges que no pueden trabajar en otro país- y obliga a los hijos a adaptarse a cambios constantes, lo que a veces no resulta sencillo. Las diferencias culturales pueden ser enormes, el cambio de colegio, los idiomas. Y, como digo, también la soledad. Cada vez que llegas a un país, empiezas de nuevo. Pero también es verdad que, con la actitud adecuada, siempre aparece alguien que te acoge y guía. Para mí, cada cambio, es un reto.

-¿Siente la morriña?

-No, no siento morriña, pero sí echo de menos a las personas, sobre todo a esas que sabes que, por circunstancias, es poco probable que vuelvas a ver. Eso es muy triste, pero no es morriña.

-¿Qué diferencias encuentra entre los países en los que ha vivido y Pontevedra o Galicia?

-Imposible hacer una comparativa. Cada país es distinto, distinto de España y a su vez distinto de Galicia. ¡No digamos de Pontevedra! Simplificando enormemente: Finlandia y Estonia son el norte de Europa, con las características propias de países nórdicos, con inviernos fríos y largos y con un importante componente luterano. Esto produce, gente seria, silenciosa y amante de la naturaleza. Turquía es un país profundamente mediterráneo, frontera entre Oriente y Occidente, que ha tenido un imperio potentísimo hasta principios del siglo XX y con componente musulmán. Geográficamente es muy parecida a España. La gente, insisto, simplificando, es alegre, generosa, orgullosa y resignada. Bruselas es otra cosa. El hecho de tener las instituciones europeas y la OTAN la hace más cosmopolita. En todo caso, ¡como Galicia, nada!

-¿Le permite su labor seguir ligada a la ciudad y visitarla?

-Sí, claro. Aunque menos de lo que querría, vengo siempre que puedo. Pontevedra me encanta y tengo mis amigos y mis padres allí.

Teresa Orjales es una de las personas a las que este año rendirá homenaje la asociación Amigos de Pontevedra, que lleva 47 años entregando galardones anuales para reconocer la labor de pontevedreses distinguidos. Los premios se entregarán el próximo sábado, víspera de la Peregrina. Este año la asociación reconocerá también la labor del economista Santi Picallo, que lleva 26 años al frente del Club Cisne de balonmano; del periodista colaborar de La Voz Eugenio Giráldez; de la bióloga María del Carmen Martínez, y de la diseñadora y fundadora de Coosy, Virginia Pozo. Además, también habrá premios para la empresa Gráficas Anduriña y para el colegio Sagrado Corazón de Placeres. Las invitaciones para asistir a la comida en la que se entregarán los galardones pueden retirarse hasta el día 9 de agosto en establecimientos como la cafetería Center, el Hotel Comercio o Almacenes Clarita.

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