Fátima Cano: «Me costó mucho trabajo llegar hasta aquí y esa tarjeta es un sueño cumplido»

La santiaguesa, que se perdió el último torneo del Symetra tras reinfectarse de coronavirus, terminó la temporada segunda y asciende a la LPGA Tour


Las últimas semanas han sido una verdadera montaña rusa de emociones para Fátima Fernández Cano (Santiago, 1995). La golfista gallega, que en el mes de julio dio positivo por covid y se perdió el inicio del Symetra Tour —el segundo circuito más importante de Estados Unidos—, tuvo que seguir la gran final de la competición desde casa tras reinfectarse del virus más de tres meses después. Llegó líder del ránking a la última prueba y solo una fatal carambola la podría haber apeado del top 5. Finalmente, y sin poder defender el liderato sobre el verde, la santiaguesa terminó segunda en la clasificación y consiguió una de las codiciadas tarjetas que suponen el ascenso a la LPGA Tour, la máxima categoría del golf femenino, y también el acceso al US Open, que tendrá lugar en el mes de diciembre.

—Antes de nada ¿cómo se siente?

—Pues muy bien la verdad. Aunque me perdí ese último torneo de la temporada conseguí mi objetivo, así que súper bien.

—¿Y de salud cómo se encuentra? ¿Sigue en cuarentena?

—Ya no, ¡por fin ya puedo salir! Además, estoy recuperando el olfato y el gusto, así que es un alivio.

—Imagino que ahora ya estará más tranquila pero, ¿cómo fue vivir ese último y decisivo torneo desde casa?

—Estuve un poco agobiada porque por fin supe lo que era seguir un torneo desde fuera, como hacían todas las semanas mi familia y amigos conmigo. La verdad fue un poco estresante, aunque ya sabía que las posibilidades de que no lograse estar entre las cinco primeras eran mínimas. Pero aún así, podía pasar y fue un poco emocionante.

—La ceremonia de entrega de las tarjetas fue, cuando menos, curiosa, con usted desde el coche y vía videollamada.

—Tuvieron la idea de que yo entrase por Zoom y, la verdad, es que lo agradecí mucho. No pude vivir allí la celebración como se hace todos los años, pero al menos estuve de alguna forma en ella, así que muy contenta por eso. Además, fue muy gracioso y creo que define perfectamente cómo fue este año.

—¿Qué supone para usted este ascenso a la LPGA Tour?

—Era mi objetivo desde hace mucho tiempo. Me costó mucho trabajo llegar hasta este punto y es muy importante haber conseguido esa tarjeta. Al ser un año muy diferente era fácil haber dicho: ‘Ya está, lo dejamos pasar y punto’. Pero yo decidí seguir practicando y trabajando, por eso es un sueño cumplido.

—¿Y deportivamente, cómo será el próximo año en la máxima categoría?

—Es un poco complicado. Este año no hubo una temporada completa y decidieron no perjudicar a quien no se sintiese seguro para viajar y competir. En una temporada normal podría jugar todos los torneos de la LPGA, pero con todo lo del coronavirus lo que han decidido es crear una categoría nueva dentro del circuito para la gente que entra este año. No tendremos derecho a jugar todos los torneos, pero sí tendremos acceso a algunos. Todavía no sabemos a cuántos porque no hay calendario ni nada. Pero es poner un pie dentro para poder empezar a tirar hacia arriba.

—El coronavirus ha cambiado muchas cosas, ¿cómo sigue la situación sanitaria en Estados Unidos? ¿Hay muchas restricciones?

—Pues depende de en qué estado estés. Yo, que viajo mucho por los torneos, noto mucho las diferencias entre unos y otros. En Alabama apenas hay, sobre todo si lo comparamos con cómo está España ahora mismo. Aquí está todo abierto, hay algunas limitaciones de aforo y hay que llevar mascarilla, pero nada más. Mi madre vive a las afueras de Santiago y me dice que está todo bastante más complicado por ahí.

—Lo está... Y ya que hablamos de su familia, ¿para cuándo una visita a Galicia?

—No voy desde enero. De hecho, a principios de año tenía pensado volver en noviembre para jugar el Open de España en Andalucía, pero con todo lo del virus y con todas las restricciones que te imponen al volver y especialmente para jugar el US Open en diciembre... Al final no podré ir. Pero sí tengo pensado volver a casa por Navidad, como el turrón, que ya hay muchas ganas de ver a la familia y a todo el mundo.

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