«No se fue todo lo estricto que se debió ser hasta que se dispararon los casos»

Eduardo Muñiz Sanmartín, técnico de la academia del Barça, habla de cómo se vive la pandemia en Estados Unidos y su experiencia personal


A Estrada / la voz

Eduardo Muñiz Sanmartín, Tinto para todos en A Estrada y en general en el mundo del fútbol gallego, lleva meses en Estados Unidos, en el estado de Florida. Como entrenador de fútbol UEFA Pro el destino le llevó a ejercer estas labores en la academia del Barcelona en la ciudad de Orlando. Un área metropolitana de más de 2,5 millones de habitantes. Ahora lleva ya diez semanas sin entrenamientos ni actividad sobre el césped, aunque manteniendo el contacto telemático con los jugadores para organizar algún tipo de actividad. Nos cuenta cómo ha vivido estos meses de pandemia a miles de kilómetros de los suyos.

-¿Cuándo comenzó a vivirse con preocupación la aparición de la pandemia en ese país?

-Esto comenzó ahora hace nueve semanas, con el período ya de más alarma y con un confinamiento entre comillas, porque en ningún momento no fue tan estricto como en España, de no salir de casa al 100 %. Podías hacer ciertas cosas como deporte, en una fase siempre más adelantada que ahí, siempre la tuvimos en todo momento.

-¿Qué medidas se implementaron desde el Gobierno?

-Aquí pensábamos que lo que estaba pasando en otros sitios iba a valer para que se tomasen ciertas medidas antes y anticiparse un poco a lo que se podía venir, viéndose reflejados en lo que ocurría en otros países. Incluso de forma sorpresiva algún tipo de negocio o empresas muy grandes como los parques temáticos antes de ninguna restricción o normativa que les obligase a cerrar, lo hicieron por iniciativa propia, para evitar todo lo que estaba viendo en el mundo. La toma de medidas se tardó en adoptarlas y reaccionar o no se fue lo estricto que se debería de ser hasta que se dispararon los casos. Esto bueno va de la mano de quién dirige esto y al final lo hace un mono con pistola, las cosas tienen que pasar como pasan. Hasta que no hubo unas cifras tan repentinas y tan grandes de casos no se tomó la cosa, tanto desde arriba los dirigentes como la gente al mismo tiempo, con medidas superestrictas.

-Estados Unidos cuenta con muchos estados. ¿Varía mucho la situación de una zona a otra?

-Habría que decir que cada zona y cada estado es independiente. Nosotros no estamos en una zona que se pueda comparar con tras más al norte como Nueva York o Columbus. Aquí tuvimos unas restricciones más leves, con ciertas ramas del mundo laboral que no llegaron a parar en ningún momento como la construcción, la hostelería, aunque sí que algunos restaurantes decidieron cerrar porque la normativa no les compensaba pero el 80 0 90 % estaban abiertos con solo poder ir a recoger, además de cumplir desde distancias de seguridad o la obligatoriedad de la mascarilla, algo más genérico para todos.

-¿La población sale a la calle o está en espacios públicos con mascarillas?

-Pues sí, se ve un número alto aunque ya se veían más. En las primeras semanas se notaba en la gente que actuaba con muchísimo más cuidado, muchas más mascarillas y aunque no eran obligatorias para ir al supermercado había un porcentaje muy alto de gente que las llevaba, también guantes. Desde mi vivencia personal, a pie de calle, es que sí realmente la gente dentro de lo responsable que se tiene que ser, la gente sí lo fue. Te asomabas a la calle y era una ciudad fantasma, yo sentí que la gente estaba siendo precavida donde estaba en ese momento, al igual que lo estaba siendo yo. Así fue que la zona metropolitana de Orlando está yendo a unos números ya de un porcentaje bueno, entre comillas, de casos.

-¿En estos momentos qué se puede hacer?

-Desde el día 10 ya se empezaron a hacer un montón de cosas más. Hay libertad en la calle, reabrieron restaurantes trabajando con un porcentaje de aforo, ya se puede estar en los bares, puedes ir a una terraza a tomar una cerveza, abrieron complejos comunes como piscinas y también playas. Estamos volviendo a esa normalidad entre comillas, con muchísimas precauciones. Abrieron centros comerciales y tiendas, con gel y mascarilla en la puerta. También algunas zonas de los parques temáticos donde debes llevar mascarilla. Cada sitio tiene su norma pero se va recuperando cierta normalidad.

«El capitalismo al mando no permite tener paralizadas tanto tiempo tantas cosas»

Tinto analiza la desescalada en la zona metropolitana de Orlando donde reside. «-Hubo cosas que fueron precipitadas, pero va de la mano de quién está al frente del Gobierno. Este capitalismo que está al mando no permite tanto tiempo paralizadas tantas cosas. Creo que se reabrieron playas antes de tiempo y hay situaciones que se pudieron evitar. No entiendo que se permitan unas cosas y no otras. Además cada estado va por libre e incluso dentro de ellos, las ciudades son independientes para la toma de decisiones. Aquí se están reabriendo cosas, poder andar,... todo con unas normas y se está haciendo bien.

-¿En qué situación se encuentra a nivel profesional? ¿La academia del Barcelona está paralizada?

-Ahora mismo no estamos entrenando. Va a ser la décima semana que estamos sin entrenar y evidentemente lo estamos haciendo desde casa, con múltiples actividades diarias, que van desde cuestiones de visionados de vídeos, juegos con ellos, retos,... Estuvimos en contacto con los equipos en todo momento y parece que pueda ser que en breve se fije ya la vuelta. Podría ser ya este lunes y si no es posible, con toda probabilidad el lunes siguiente.

-¿Qué percepción tiene de lo que está ocurriendo en España?

-Creo que la sensación es que no hay nadie al volante del Gobierno. Entiendo que es muy difícil gestionar esto, porque nadie lo puede hacer cuando hay algo que te pilla tan desprevenido y fuera de control y formación para atajarla. Así puede que haber muchas cosas que pueden ser normales pero, comentando con la gente y lo que lees, se hicieron auténticas burradas. Además con líos entre ellos (en alusión a los políticos) no solucionan nada y tuvieron en muchos sitios poca colaboración ciudadana para atajar el problema.

Con muchas ganas de ver de nuevo a su familia pero también de comer en Galicia

El entrenador estradense de fútbol lleva ya meses en Orlando tras aceptar la oferta del Barcelona para ejercer en la academia de esta ciudad norteamericana. El club catalán cuenta con una decena de ellas en el país. Junto a Tinto hay otros técnicos que atienden la formación y progresión de futbolistas con edades comprendidas entre los seis y los dieciocho años de edad. En total son unos 130 jugadores, que participan en distintas competiciones tanto locales como de ámbito regional. Una experiencia que está resultando muy positiva para Tinto, truncada al menos de forma temporal por la crisis del coronavirus. Con él también abordamos cómo resulta vivir lejos de casa, sin vuelos y sin plazos para poder abrazar de nuevo a los suyos. Al menos la tecnología permite mantener un contacto constante para evitar la tan temida morriña.

-¿Y en A Estrada, qué le cuentan de cómo se vive la situación derivada del coronavirus?

-En A Estrada la veo estupenda, ya con cero casos. Por lo que vi con los amigos y lo que me cuenta la gente, en líneas generales hubo un buen comportamiento, aunque idiotas e irresponsables los hay en todos los sitios. Parece que ahora la gente se relajó un poco, porque ves imágenes porque cada vez que abrían un poco la puerta la gente abría el portalón entero y solo hay que ver en qué situación va la gente corriendo, en la bici, cómo están las terrazas, esperemos que no lo paguemos y que esto no vuelva a ir para atrás.

-¿Hay ganas de volver para ver a la familia y amigos que están en A Estrada?

-Ganas de verlos... pues te puedes imaginar. Ahora ya llevo mucho tiempo sin verlos. Esto nos prohibió jugar el mundial en Barcelona que se iba a celebrar en Semana Santa, lo que me privó de estar con mis familiares y con mi gente. Hay muchas ganas de reunirnos pero también muchas muchas ganas de comer de nuevo en Galicia.

-Menos mal que nos quedan las videollamadas. Supongo que suponen un alivio en esta situación de distanciamiento.

-Sí. Videollamadas muchas, porque hubo momentos en que pasar esto solo y sin tener tu normalidad, en casa encerrado, con la gente lejos, pues pasa factura y se hizo muy monótono y cansino de cabeza. Al final tenemos unas herramientas para sentirse cerca pero evidentemente no es lo mismo. Habrá que esperar, espero que poco tiempo.

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«No se fue todo lo estricto que se debió ser hasta que se dispararon los casos»