De Nigrán a Rochester, el viaje de cine de Aaron

Primero completó su beca componiendo música a un dólar el segundo. Ahora dirige una orquesta en el estreno de su película


nigrán / la voz

La creatividad del joven nigranés Aaron Sibert-Sío se dio a conocer en todo su esplendor cuando en el 2015 lanzó un crowfounding para completar la beca que le permitió conquistar su sueño americano. Componiendo música a la carta, a razón de un dólar por segundo, pudo irse a Estados Unidos para formarse. Aquel movimiento social fue el pasaporte a Nueva York, aunque su carrera comenzó tan pronto que con nueve años ya había compuesto su primera obra y siete años después había interpretado otras dos de propia autoría en un concierto de Unicef. 

Ahora, el aún jovencísimo pianista (23 años) ha cogido la batuta para dirigir a la orquesta Empire Film and Media Ensemble, de reputada fama por su virtuosismo para interpretar música de cine. En estos cinco años, Aaron Siebert-Sío ha completado una doble licenciatura en interpretación y composición en el Nazareth College, y en mayo presentará su proyecto final del máster en música para cine y medios contemporáneos en la Eastman School of Music de Rochester.

El proyecto se llama Elas y es un cortometraje escrito y dirigido por él mismo. El estreno se hará con la banda sonora en vivo de la mano de la orquesta Efame. «Es un retrato de la comunidad gallega centrado en sus mujeres y basado en la relación que existe entre las dificultades de la vida en Galicia y su cultura mitológica», explica. Coger la batuta para interpretar su propia suite con la orquesta ha sido la antesala. «A pesar del año de sacrificio que respalda este proyecto, la experiencia me ha enseñado a no pensar en nada más que hacerlo bien cuando llega un momento como este», explica el director novel, que ni olvida a quienes respaldaron su viaje ni a los mecenas de su proyecto.

Mención especial para su mentor, su madre y su abuela. «Estudiar con Octavio Vázquez fue una lección de vida. Es un compositor y una persona de una estatura insuperable. Con él me formé en los más altos niveles técnicos y artísticos, un privilegio para Galicia que sea uno de los nuestros», dice. Confiesa que hace dos años lo que «parecía una fantasía inalcanzable ha salido milagrosamente adelante». «El escollo más grande era de nuevo conseguir el dinero, así que lancé una campaña de crowdfunding, que respaldó también el Concello de Nigrán, y al completarlo rodamos con mi abuela, mi madre y actores de la talla de Isabel Naveira o Miro Magariños», recuerda. El corto está basado en la vida de su abuela y el centro del proyecto era «presentar la oscuridad que marca la historia de Galicia como fuente de energía de la que nace nuestra fuerza identitaria y no una debilidad». «La fortaleza gallega se cristaliza a través del dolor, encarnado en la figura casi-divina de sus mujeres, caracterizada por la paradoja de alcanzar su máxima fortaleza interior en su momento de mayor debilidad física», sostiene. El concepto artístico, añade el joven, «se centra en la idea de que la oscuridad de nuestra historia está integrada nuestra música y cultura, y es un homenaje a as mujeres que sacaron a Galicia adelante durante siglos de emigración y pobreza».

Y así, con gaitas y zanfoñas incluidas y con una marcha de guerra final a ritmo de muiñeira, Aaron Sibert-Sío presenta estos días su Galicia en Nueva York.

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