Lucía Freitas: «En un futuro próximo me gustaría abrir un restaurante en Japón»

El restaurante gallego de moda en Nueva York, Tomiño, lleva la impronta de esta cocinera compostelana


redacción / LA VOZ

Es la cocinera gallega más internacional. Puede decirse con la boca grande. Lucía Freitas (Santiago, 1982), que hasta hace dos años ofrecía un menú de 12 euros en una casa de comidas compostelana que ahora es el templo de la gastronomía A Tafona, se ha convertido en un referente para aquellos que anhelan el éxito en los fogones. No le ha bastado, ni mucho menos, haber conseguido una estrella Michelin en noviembre para calmar sus ansias de superación. Además de su proyecto Lume, también en Santiago, ha cruzado el charco para embarcarse en una aventura de riesgo: gestionar y hacerle la carta a un restaurante de Nueva York, ciudad en la que se encuentra estos días representando el Galician&Food Festival. Pero ahí no queda la cosa: ya fantasea con abrir un local en Japón. Un país en el que la adoran y es tratada como lo que se merece: un genio.

-Se ha convertido ya en la mejor embajadora de la cocina gallega en el mundo.

-Es que a mí lo que más me gusta del mundo es enseñarle la gastronomía gallega al mundo. En acciones como el Galician&Food Festival intento fomentar el consumo de nuestros productos y, también, promocionar el Camino de Santiago. Además, esta edición del festival es muy importante para mí porque tiene un acento femenino muy marcado.

-El restaurante Tomiño, que usted tutela, está triunfando en Nueva York. ¿Es fácil hacerse un hueco en la Gran Manzana?

-Nueva York es una ciudad carísima para abrir un restaurante por lo que hay que apostar muy bien. Yo creo que es imprescindible que las personas que estén detrás del restaurante sean gallegos y se involucren y sientan la tierra. Después de un año y medio puedo decir que Tomiño, que se encuentra en Manhattan entre Little Italy y Chinatown, está totalmente asentado en la oferta gastronómica de la ciudad: yo creo que todos los gallegos de Nueva York han ido alguna vez, y también tenemos una gran cartera de neoyorquinos muy fieles y público asiático.

-¿Cuáles son los platos más demandados en Tomiño?

-El pulpo, el arroz con bogavante y los postres: triunfa especialmente una versión de la bica tradicional y un postre de aguardiente con chocolate. Pero la empanada también es bestial, o el bacalao con coliflor.

-¿Y alguno que no haya gustado demasiado?

-Tuvimos que modificar un plato de merluza porque el producto no llegaba con la calidad que necesitamos y porque al público americano la merluza no le entra mucho, no es algo que acostumbren a consumir.

-Este mes las conclusiones del estudio «La gastronomía en España», de la consultora KPMG, revelaban que la cocina de nuestro país todavía no se vende bien en el extranjero. ¿Qué ocurre?

-Es cierto que cuando viajo a Japón, por ejemplo, se conocen más gastronomías como la italiana o la francesa; pero porque han mamado esas cocinas. Sin embargo, para los japoneses gastronomía es sinónimo de San Sebastián. Tienen idealizada esta ciudad y su cultura culinaria. Yo creo que la clave es salir al exterior y, en la medida que podamos, enseñar nuestro producto en ferias o eventos, eso al final se nota siempre.

-Hace muchísimas referencias a Japón, ¿le gustaría abrir un restaurante allí?

-Efectivamente, es algo que me planteo de cara a un futuro porque los japoneses valoran muchísimo la gastronomía gallega y, sobre todo, mi forma de cocinar. Me siento comodísima cuando viajo a Japón; de hecho, acabo de volver.

Pepe Solla ultima los detalles de su desembarco en Santiago

Por Sonia Portela

El chef estrella Michelin aguarda por el permiso del Concello para habilitar el antiguo café La Radio, en la rúa das Ameas

Un mes es el tiempo que necesita Pepe Solla para poner a punto su nuevo local en Santiago, y abrir sus puertas en la rúa As Ameas, en el que fue el café La Radio, en las inmediaciones de la Praza de Abastos. Se trata de la zona de moda de la restauración compostelana, en la que ya inauguró local hace unos meses la chef Lucía Freitas. «Cuando tenga la licencia de obras en la mano, entraremos en el local a saco», comenta Pepe Solla, que quiere abrir el establecimiento este verano. Ya tiene comprado y disponible para su instalación todo el mobiliario, electrodomésticos y hasta el menaje que se empleará en el negocio, pero espera a que el Concello le dé por escrito el permiso para iniciar los trabajos. «No puedo hacerlo, y no quiero hacer nada sin el papel en la mano», asume. Todo apunta a que es cuestión de días, «porque sé que todo está okey, y se hizo el proyecto según nos iban diciendo». Aún así, «el verano, el buen tiempo, llega a partir del día 26, y yo todavía estoy sin local. Quiero, mejor dicho, necesito empezar este verano». Lo único que se hizo por ahora fue vaciar el local para agilizar los plazos al máximo y tener todo listo para el «día D». La arquitecta responsable del diseño del Solla compostelano es Teresa Táboas, hija del que fue conselleira de Vivenda en el bipartido de Touriño-Quintana. «Está muy encima de todos los detalles». En los 30 días de plazo de obras, el antiguo café La Radio se transformará en un local totalmente diferente, al que Solla imprimirá su estilo personal. «El restaurante sigue siendo el de Poio. El concepto para Santiago es distinto. Es el de raciones al centro para compartir». Tendrá una barra baja «para estar cómodos mientras se toman unas raciones». La cocina abierta hará, sin duda, que los comensales puedan disfrutar de un espectáculo culinario en directo cada día

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