Logra una beca para Silicon Valley, pero no puede costearse el viaje

Una bioinformática gallega lanza una campaña de crowfunding para recaudar fondos


redacción / la voz

Tamara R. Adrover tuvo una «idea loca». O no tanto: desarrollar un dispositivo que haga posible un diagnóstico temprano del párkinson a través de la detección de las proteínas tóxicas que desencadenan la enfermedad, las alfa-sinucleína, en fluidos corporales como las lágrimas o la saliva. Quizás sea un imposible. Y más para una alumna de primero de Bioinformática en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Pero al menos le ha parecido lo suficientemente interesante a los organizadores del programa TrepCamp, dirigido a formar jóvenes emprendedores en distintas universidades extranjeras, fundamentalmente en Estados Unidos. La joven de A Guarda (Pontevedra), de 18 años, ha sido una de las 500 estudiantes de todo el mundo -seleccionados de entre más de 30.000 candidatos-, que ha sido becada para formarse durante tres semanas, entre el 8 y el 26 de julio en su caso, y recibir el apoyo necesario para poder convertir su propuesta en un prototipo que presentará a un panel de expertos en innovación y a un grupo de inversores. Lo hará en la Universidad de California Berkeley, en Silicon Valley.

Aunque, en realidad, habría que precisar que todavía es un sueño. Le hacen falta al menos 3.000 euros para convertirlo en realidad. La beca ofrecida por el programa financia el 70 % de los gastos, el equivalente a la matrícula, pero no los de alojamiento ni los vuelos. Demasiado dinero para una joven de una familia con escasos recursos y que en Barcelona estudia con dos becas, una concedida por el Ministerio de Educación y otra por la propia Universidad Pompeu Fabra.

«Me siento orgullosa de tener la oportunidad de formar parte de esto, pero económicamente no puedo cubrir la totalidad de los costes por mi cuenta», explica la joven. «Las residencias universitarias que me ofrecen -añade- cuestan entre 1.200 y 1.500 dólares, a los que luego hay que añadir el gasto de los vuelos a California». Tiene que decidirse cuánto antes si acepta o no la beca, aunque ello dependerá del dinero que pueda recaudar. En esta lucha contrarreloj, sin embargo, no está sola. Su mejor amigo, Marco Patiño López, ha promovido una campaña de micromecenazgo en Internet (https://www.gofundme.com/trepcamp) con el objetivo de que cualquier persona pueda ofrecer su colaboración económica a la bioinformática gallega, por pequeña que sea.

«Fue mi mejor amigo el que la puso en marcha para apoyarme, porque yo estoy con los exámenes y no tengo demasiado tiempo», advierte Tamara Adrove, que solo aspira a participar en una experiencia que se ha ganado a pulso «en las mismas condiciones que otras personas cuyas familias pueden aportar estas cantidades de dinero sin problema».

 «Lo hice por probar»

La joven, que realizó todos sus estudios preuniverstarios en A Guarda, no creía en un principio que pudiera ser seleccionada para el exigente programa TrepCam, dado su nivel de excelencia. Cuando vio la convocatoria en Internet decidió apuntarse, animada también por sus profesores, pero de ahí a conseguir superar el reto iba un trecho. «Me presenté por probar -confiesa- porque pensaba que a una alumna de primer curso era muy improbable que le dieran la beca». Pero lo logró. Ahora, sin embargo, le queda lo más difícil: conseguir el 30 % del dinero que no cubre la ayuda. Solo así podrá recibir el asesoramiento y los medios necesarios en la Universidad de California Berkeley para convertir su proyecto sobre el párkinson, inspirado en un familiar afectado por la enfermedad y en varios artículos científicos que leyó, en un prototipo. Aunque también es probable que el trabajo en equipo que desarrolle con otros compañeros derive en una idea mejor. Solo por el aprendizaje habrá valido la pena.

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