Cuarenta años del primer asesinato terrorista de ETA a un ourensano

Luis Candendo, natural de Leiro, fue tiroteado a las puertas de su casa en la localidad vasca de Anzuola


ourense / la voz

«Mi marido nació el 17 de julio de 1936 en un pueblecito de Galicia llamado Las Cortes, perteneciente a un concejo cercano a Orense capital. Su familia provenía de un entorno rural muy humilde, por este motivo emigró de su tierra para buscarse la vida y labrarse un porvenir». Así arranca el texto que María Luisa Zabala dejó escrito sobre su esposo, Luis Candendo Pérez, el primer ourensano asesinado por ETA, en un documento que guarda la Fundación Popular de Estudios Vascos, vinculada al PP.

La amenaza de esa banda terrorista ha pasado ya a la historia, pero en el año 1978 estaba muy presente. Lo vivió con especial dureza la familia de Candendo, natural de As Cortes, en Leiro. Con 17 años emigró a Guipúzcoa y fue asesinado cuando tenía 42. Aquel día, el 9 de noviembre de 1978, salió de su trabajo en los Altos Hornos de Bergara y paró su coche frente a su vivienda en el pueblo de Anzuola para recoger la comida y continuar su camino.

La crónica publicada al día siguiente en La Voz de Galicia es estremecedora: «Como todos los días, tocó la bocina del coche y su esposa, María Luisa Zabala, bajó de la casa para darle el bocadillo. Cuando lo dejaba en el asiento delantero derecho, [...] un individuo con la cara tapada con un pasamontañas de color rojo disparó en la parte derecha del parabrisas, lo que provocó que la mujer se introdujera en la casa. Inmediatamente, cuando Luis Candendo intentaba abrir la puerta para huir, otro individuo se acercó a la ventanilla del conductor y casi a bocajarro disparó el cargador de su pistola».

Manifestaciones

Por aquel entonces, aún vivían en Leiro su madre y varias de sus hermanas, que fueron informadas de lo ocurrido por la Guardia Civil de la localidad. Hubo manifestaciones en toda España por su muerte y al entierro en el cementerio de Zárraga, en Anzuola, asistieron el 10 de noviembre de 1978 sus familiares y amigos así como destacados dirigentes de UCD, partido al que pertenecía Candendo. Ese mismo día, en un en comunicado enviado a distintos medios informativos, la organización ETA Militar se atribuía la autoría del atentando. En ese documento, la banda acusaba al fallecido de ser colaboracionista con la policía y de formar parte de bandas parapoliciales.

Los medios informaron entonces de que tenía «simpatía» por el dictador Francisco Franco, pero «con la llegada de la democracia y la implantación de los partidos políticos, comentó varias veces en casa que la libertad era algo realmente grande y que había que defenderla y participar en ella. Este fue el motivo por el que se afilió a UCD y, por supuesto, porque era amigo de Jaime Mayor» explica el escrito de su mujer, que destaca el gran vacío que dejó su muerte en su familia: «Dos pistoleros le asesinaron -prácticamente delante de mí- y destrozaron al mismo tiempo nuestra vida. Después del asesinato, mi hijo mayor, que entonces tenía trece años, y como si yo tuviera la respuesta, me preguntaba con el dolor más desgarrador: ‘Ama, ¿por qué, por qué han disparado al padre? Si era bueno, ¡si era bueno!’».

Condena

Nada ha podido compensar esa pérdida, ni siquiera una posible condena a los culpables de aquel asesinato, que ha quedado impune, como tantos otros de la banda. Los dos terroristas que participaron en el atentando huyeron del lugar en un coche que fue encontrado una hora después a unos tres kilómetros de allí. A ellos nunca se les encontró y Candendo se convirtió en el primero ourensano en ser asesinado por ETA. Hasta quince personas nacidas o vinculadas directamente con la provincia fallecieron a manos de ese grupo terrorista, aunque quizás el nombre que más grabado ha quedado en el imaginario colectivo de los ourensanos -y, probablemente, también en el de todos los españoles- es el de Miguel Ángel Blanco, el concejal de Ermua hijo de emigrantes que fue secuestrado y asesinado en el año 1997.

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