Radioboyas en barcos de todo el mundo salen de un taller de Cee

José Ángel Casais pasó de idear y montar equipos en el desván de su casa a hacerlo para una de las grandes multinacionales japonesas


carballo / la voz

La historia de José Ángel Casais, de 43 años, un apasionado de la electrónica, recuerda un poco a los pioneros de la informática que empezaban casi de niños en el garaje de su casa en California. Él lo hacía en el faiado de su casa de niño, espacio que recuperó hace pocos años para poner en marcha un proyecto que deslumbra y que le permite enviar a medio mundo, vía Japón, los elementos que diseña y elabora: radioboyas GPS, claves para los barcos de pesca, para tener bajo control total, en su plotter y con numerosos datos añadido, donde las dejan en el mar y localizarlas de inmediato aunque se desplacen, y todo ello en un radio de hasta 40 millas. Equipos fundamentales para el sector que salen del local de Cee en el que trabaja con un compañero, y que recorren medio mundo. Los últimos palés que han partido lo han hecho hacia Japón y Nueva Zelanda.  

Este es el presente, pero hay mucha historia detrás. La más reciente pasa de dejar la tienda de informática en la que trabajaba en Cee y empezar a ver otros temas, sobre todo relacionados con barcos, con gente conocida de la costa que le pedía que le mirase temas relacionados con los equipos de los pesqueros, y se le daba muy bien. Una cosa fue llevando a la otra, José se fue especializando e innovando, logrando buenos resultados y Enisa, una distribuidora en España de la multinacional especializada en electrónica marina, Koden, se puso en contacto con él para trabajar con ellos, y hasta hoy. Hace los diseños, los programas... En síntesis, fabrican la boya y le instalan la electrónica necesaria. Antes del local de Cee, ese desván de su casa de O Ézaro (también tiene ascendencia de Brens) fue el lugar en el que montó las primeras boyas, que se fueron para barcos de Muxía.

Ahora, decenas o centenares de pesqueros de todos el planeta usan equipos bajo la marca Koden, supervisados, restados y aprobados, que salieron de la Costa da Morte, y también muchos por España.

Un trabajo tan tecnológico, que requiere tanto capacidad técnica como profesional para adaptarse e innovar, sale de la mente de un hombre que estudió la ESO, además de algún tiempo electricidad en Cee, pero sin acabar. Pero eso no fue determinante para alguien apasionado de la electrónica desde muy pequeño. «Con 5 o 6 años ya experimentaba, montaba y desmontaba los aparatos. Con un walkie ideé un sistema para espiar a mis padres, a ver qué decían, lo que hablaban lo amplificaba [risas]. Y como mi abuela de O Ézaro no escuchaba bien, le hice una especie de audífono, y funcionaba, y eso con seis o siete años». Con siete u ocho años tenía una pequeña emisora en casa, y compraba piezas en O Pindo, que iba a buscar en bicicleta. Y como este, muchos ejemplos. 

La vida le ha dado muchas vueltas. Una de las más curiosas es que su padre trabajaba en la desaparecida ballenera de Caneliñas. Fue la primera vez que conoció a los japoneses, que visitaban Cee por la factoría, y él mismo pudo ir a Tokio.

En la última etapa de la adolescencia, su padre tuvo que emigrar a Inglaterra y allá se fue él también, con 17 años, limpiando oficinas y locales horas y horas. Algunos de ellos eran de empresas de informática. Un trabajo duro hasta la extenuación, pero había que conseguir dinero para enviar a casa. «Al menos me sirvió también para aprender inglés», algo que está siendo clave para sus contactos internacionales y sus viajes. La electrónica no la abandonó: en sus pocos ratos libres se dedicaba a instalar parabólicas por numerosos establecimientos y casas.

Autodidacta, pero con formación continua gracias a Internet  

Idear, diseñar y montar equipos sofisticados no es sencillo, como resulta evidente. Hay que valer para ello. «Yo creo que naces para esto. Es como mi compañero, Felipe Rey, que es capaz de reparar cualquier cosa», explica. Eso es cierto, pero los avances de la tecnología obligan a estar muy encima de los cambios, y Casais reconoce que la formación que se puede adquirir gracias a Internet es muy importante, siempre que exista esa base que ellos ya tienen. Y que les permite, además de construir las boyas, prestar servicio técnico de reparación o mantenimiento de radares sondas, GPS...

Siempre dentro de la empresa para la que trabajan, Equipos Navales Industriales SA (Enisa), que es el distribuidor oficial de Koden en España, y con la que se muestra muy satisfecho y orgulloso. Una empresa ya muy asentada, con medio siglo de actividad, y que ha confiado plenamente en las habilidades de este ceense para seguir expandiendo mercado. Siempre uniendo la partes básicas del flotador (la parte más visible), los elementos de acero acoplados y sobre todo la electrónica y su programación, que incluye códigos de frecuencia que impiden que si coinciden varias boyas en una misma zona no se solapen. El margen de actuación es amplio, hasta 40 millas. Puede recordar, para el profano, los habituales controladores de flota que se usan en las carreteras, pero en ese caso las transmisiones son por radio, no existen las cuotas que sí se aplican en los transportes.

Son, en todo caso, funciones que garantizan seguridad y rapidez a las flotas pesqueras, que dejan muy atrás los tiempos en los que a veces costaba encontrar los puntos en los que se habían echado redes o fijado puntos de captura. El trabajo es ahora más sencillo gracias a lo que se prepara desde un bajo junto a la travesía principal de Cee.

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