Crónicas de la emigración: Hijos de Corcubión en La Habana


«¿Hay en La Habana hijos de Corcubión y de Cee? Yo no los conozco. Solo sé que existe una sociedad que se llama ‘‘Hijos de Carnota’’. En mi juventud, Carnota tenía una docena de casas, cincuenta habitantes y 200 ovejas; y hoy en la Habana hay una sociedad de carnotanos. ¡Misterios del tiempo!» (Jerónimo Figueroa Domenech, corcubionés, escritor y periodista, director de la revista La Unión Ibérica de La Habana, en agosto de 1920)

A la capital de Cuba emigró el más importante filántropo de la Costa da Morte, Fernando Blanco de Lema, dejando tales huellas que estimulan a estudiar la vida en la diáspora de otros de nuestros antiguos convecinos, objetivo que no es nada fácil desde aquí. Jerónimo Figueroa, citado en el preámbulo, erró en su apreciación. Precisamente, en la segunda década del siglo XX y promovida por el fisterrán de Sardiñeiro, Ramón Marcote Miñarzo -bibliotecario del Centro Gallego de La Habana que fue requerido por el presidente de la agrupación ABC del Partido Judicial de Corcubión en Buenos Aires, el corcubionés Antonio Díaz Novo- cofundó la asociación Hijos del Partido de Corcubión, una sociedad constituida con fines de instrucción, recreo y protección mutua ubicada en La Habana Vieja.

La junta directiva, elegida por aclamación, fue: Manuel Castiñeira Canosa, como presidente; Jesús Barros López, abogado nacido en Cuba y de padres procedentes de A Estrada, como vicepresidente; Ramón Pena Ríos, como secretario de actas; Juan Marcote, hermano o familiar de Ramón, como vicesecretario; Manuel Allones, como tesorero; José León, como vicetesorero; Isidro Liñeiro, como secretario de correspondencia; José Blanco, como vicesecretario de correspondencia. Vocales: José Blanco, Segundo Díaz, Ramón Carballo Mouzo, Francisco Blanco, Baltasar Rodríguez, José Parga, Pedro Lousan -¿Louzán?-, José Martínez, José Lema, Alejandro Pérez, José Pérez, José Monar, Sandalio Fernández, Manuel Fernández, Manuel Martínez, Ramón Marcote Miñarzo, José Atan, José Cuego, Juan Costa Marcote y Ramón García.

Y pocos más datos conocemos de los orígenes ni de los individuos que integraron esta junta, ni de la actividad desarrollada a través del tiempo, ni del número de afiliados, ni de combates, victorias o derrotas. Lo que sí intuimos es que la mayoría de los individuos señalados eran oriundos de la Costa da Morte, gentes que abandonaron una patria para tratar de crear otra a miles de kilómetros y quedaron atrapados al otro lado del Atlántico, seguramente nunca llegando a superar el desarraigo. Por eso crearon la asociación, mientras el mundo en el que habían nacido se les iba escapando poco a poco entre los dedos.

Existe un panteón en el cementerio Cristóbal Colón de la capital cubana, propiedad de la asociación Hijos del Partido de Corcubión. En él está enterrado, en la bóveda número 3, Ramón Marcote Miñarzo, el alma máter de la asociación emigrante, fallecido en La Habana el 6 de julio de 1955, pocos años antes de que Fidel Castro expropiase el imponente edificio del Centro Gallego en el que el fisterrán Ramón Marcote desempeñó su labor de bibliotecario durante más de 50 años.

De una vida bastante lánguida, la asociación emigrante del Partido de Corcubión se extinguió en el año 2012 y sus socios pasaron a integrarse en la Sociedad Hijos del Distrito de Sarria.

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