Bruno García: «Podría trabajar en cualquier sitio»

El ferrolano, seleccionador de fútbol sala de Japón, lleva 9 años fuera de España, se siente globalizado y valora lo enriquecedor de entrenar en otro país


Bruno García Formoso (Ferrol, 45 años), seleccionador nacional de fútbol sala de Japón, se considera un afortunado al haber podido transformar su pasión en su profesión, en casi en una forma de vida. Lleva 16 años lejos de Ferrol, los últimos nueve en el extranjero. Entrenó en China, fue seleccionador nacional de Perú, Vietnam y en la actualidad prepara a Japón, al que se ha comprometido a clasificar para el Campeonato del Mundo de fútbol sala, que se disputará, entre el 12 de septiembre y 4 de octubre, en Lituania.

-¿Estará Japón en el próximo mundial de fútbol sala?

-Cuando me contrataron para dirigir la selección absoluta de fútbol sala de Japón, ese fue el objetivo marcado, tras quedarse fuera del último mundial, el de Colombia, precisamente tras caer eliminados por Vietnam, que era la selección que yo dirigía. En el próximo mundial, el de Lituania, hay cinco plazas para Asia y estamos ahí, trabajamos duro, aunque todo se decidirá en la próxima Copa de Asia, que jugaremos a partir de finales de febrero en Turkmenistán (un país al que no es fácil llegar, aunque están apostando fuerte por el fútbol sala). Todos estamos ilusionados.

-¿Japón está fuerte?

-Una de las cinco plazas seguro que es para Irán, que ahora mismo es tercera del mundo. Pelearemos por una de las otras cuatro.

-¿Cuál fue su primera medida?

-Decidir un estilo de juego. La segunda fue enseñar unos valores. Además de los entrenamientos, la técnica y los sistemas tácticos, necesitábamos el espíritu del equipo, decidir cómo íbamos a ser. La tercera medida fue transmitir a todos los clubes de la liga japonesa lo que habíamos decidido que fuera la selección de Japón. Queríamos que todo el mundo hiciera suyo el proyecto para llevar al país al Mundial. La respuesta fue inmejorable.

-¿Cómo es la liga de fútbol sala de Japón?

-Arrancó hace 13 años y es la mejor de Asia. Sin embargo, llegó a un nivel muy alto y se estancó, no avanzó más. Mejoró en otros países como Vietnam o Irán, que se acercaron mucho a su nivel. En la liga japonesa los jugadores son profesionales, aunque a la competición le falta dar pasos para parecerse a las ligas más importantes del mundo, la española, italiana, rusa o portuguesa.

-¿Cómo es el jugador de fútbol sala japonés?

-Los jugadores brasileños, los sudamericanos, en general, son callejeros; en el fútbol sala español prima la técnica y especialmente la táctica. El jugador asiático está entre los dos. Los japoneses son muy disciplinados, les encanta la táctica, aprenden y a partir de ahí toman decisiones. Queremos que sean jugadores proactivos.

-¿El fútbol sala ha crecido mucho en Asia?

-Ha sido algo increíble. La afición al fútbol sala ahora mismo es tremenda en Asia. En el último mundial de fútbol sala Irán acabó en la tercera posición, mientras que tanto Tailandia y Vietnam estuvieron entres las dieciséis mejores selecciones. No había pasado nunca antes, aunque es un ejemplo de lo que crece este deporte en este continente.

-¿Qué poso le ha dejado entrenar tantos años en distintos países?

-Vivir en distintos países me ha enriquecido. Me siento una persona globalizada, que podría vivir o trabajar en cualquier parte del mundo.

-¿Por qué se marchó al extranjero?

-Estudié INEF y comencé a entrenar muy joven, preparé a seis clubes en la mejor liga del mundo. La crisis en España también llegó al fútbol sala y en el 2011 me marché. Siempre había tenido en la cabeza irme al extranjero y no lo dudé. Entrenar en el extranjero te enriquece. Te obliga a dinamizarte, a buscar nuevas estrategias de enseñanza y métodos para mejorar el rendimiento del jugador.

-¿Por su cabeza pasa regresar a casa y entrenar a O Parrulo Ferrol?

-O Parrulo tiene hoy en día a un gran entrenador, Héctor Souto, que está haciendo un gran trabajo. Quizá en el futuro, cuando regrese a casa, si tengo la oportunidad de preparar al equipo de mi ciudad, me sentiría orgulloso.

-¿Qué es para usted el fútbol sala?

-Todo. Una forma de vida. He tenido mucha suerte, ya que he podido transformar mi gran pasión en mi profesión.

En corto

Lleva cinco años trabajando en Asia y se declara un enamorado de Japón. Le gustan el país, su cultura, su organización y su gastronomía.

-¿Vive con su familia en Tokio?

-Vivo con mi mujer y mi hijo de seis años, que habla tres idiomas. Para mí es fundamental tenerlos cerca. Ir a Ferrol a verlos sería muy complicado. Viajo seguido, tanto en Japón, para ver partidos de la liga, como para observar a los jugadores japoneses que están en el extranjero. En los dos últimos meses solo dormí un par de días en mi casa.

-¿Nunca le llega un bajón?

-Hago lo que me gusta y el día que no sea así, lo dejaré. Estar al otro lado del mundo tiene su cara amarga, estás lejos de tu familia, de tus amigos, te pierdes bodas, comuniones, festividades en las que aparece estar con los tuyos. Hasta entierros del padre de algún amigo y te duele no poder estar allí.

-¿Además del fútbol sala?

-Me gusta mucho leer, devoro todo lo que cae en mis manos.

-¿Y el tiempo libre?

-No dispongo de mucho tiempo libre y el que tengo lo dedico a mi familia.

-¿Su comida preferida?

-Me encanta toda la comida japonesa, ya me gustaba antes de venir a Asia. Es muy variada y los alimentos se consumen muy poco hechos o crudos, que es como me gustan. El sushi es una maravilla.

-¿Todo es tan caro como dicen?

-Yo vivo en Tokio y es una ciudad para visitar, una mezcla entre tradición y tecnología. Sí que es verdad que el nivel de vida es caro.

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