Pepe Castedo, «El Gallego», un pionero en la enseñanza del castellano en China

Xulio Ríos reivindica en un libro la figura del único experto español que quedó en el país durante la Revolución Cultural

Pepe Castedo Carracedo, con gorra, con sus alumnos chinos en el Instituto de Lenguas Extranjeras
Pepe Castedo Carracedo, con gorra, con sus alumnos chinos en el Instituto de Lenguas Extranjeras

Santiago / la voz

Se tumbaba en el suelo del aula para explicar la palabra «acostarse», se llevaba a la boca una tiza cuando se trataba de «gustar». Mímica, dibujos en la pizarra, canciones, baile, juegos, así como salidas fuera del aula. Esa era la manera que tenía Pepe Castedo Carracedo, El Gallego (1914-1982), de enseñar castellano a sus alumnos del Instituto de Lenguas Extranjeras de Pekín entre 1964 y 1979. Un método que rompía los cánones establecidos hasta entonces puesto que «os chineses aprendían a escribir e a falar sen practicamente coñecer a gramática». Se trataba del proceso inverso al que seguían los pocos profesores chinos de español que había entonces y que le sirvió para obtener a principios de los años 80 la Orden de Alfonso X el Sabio, convirtiéndose en el primero en conseguir esta distinción otorgada por el Gobierno español por sus méritos educativos en el país asiático.

Precisamente, «para reivindicar a súa figura, homenaxealo e evitar que caia no esquecemento», Xulio Ríos publicó el libro Pepe Castedo. Vida y Azares (Teófilo Edicións), tanto en castellano como en chino. Ya fue presentado en Pekín el pasado 11 de octubre, en un acto que contó con amplia participación, y el 21 de noviembre harán lo mismo en la Casa de Galicia en Madrid. Se trata de un trabajo colectivo, incide el autor, porque para elaborarlo contó con testimonios de exalumnos y excompañeros.

La figura de Castedo va más allá de ser pionero por su método de enseñar castellano. A ello se le añade que fue el «único español que quedou en China durante a Revolución Cultural implicado nesas tarefas», destaca Xulio Ríos. Castedo, después de la Guerra Civil, obtuvo en Francia el estatuto de refugiado política. En 1964 dejó París por China, donde ejerció como experto, una «figura especial, tiñan un estatus case diplomático. Eran persoas cun nivel educativo medio alto». Pero, ¿por qué fue el único? «Había antes del outros españois que chegaran vía Moscova a través da relación entre o Partido Comunista (PC) da Unión Soviética e o de China. Entón, cando a principios dos 60 se romperon as relacións, regresaron todos a Moscova. Castedo non podía porque non era do PC e tampouco podía volver a España porque era un exiliado republicano. Entón, tiña que quedar en China. Foi unha testemuña excepcional da Revolución Cultural», explica Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, que decidió indagar en la vida de Pepe Castedo después de encontrarse con exalumnos y excolegas ya que todos se referían a él como «El Gallego». 

De madre ferrolana

Fue tarea ardua encontrar sus orígenes. Para empezar, su lugar de nacimiento. Aunque los chinos le decían que su origen era Ferrol, Ríos descubrió que nació en Madrid. «A súa nai era ferrolá e o seu pai era asturiano, pero el sempre se reivindicou como galego [...]. Sempre dicía que a súa nai era Galicia e España, a súa avoa», explica el investigador. En ese sentido, alude a la anécdota de Javier Reverte. En su libro La aventura de viajar recoge que cuando acompañó a los reyes de España en su primera visita a China, a estos les llamó la atención que los intérpretes tuviesen acento gallego: «Viña porque o seu mestre era Castedo».

En la actualidad se están descubriendo sus primeros textos escritos, «pero ata agora non existían máis que catro fotos e dúas impresións». En ese sentido, aguarda contar en breve con documentos que ayuden a recomponer completamente la vida de Pepe Castedo. Además, en China están preparando nuevos actos de reconocimiento.

Corrector de la versión española del «Libro rojo» de Mao y colaborador con la prensa

Pepe Castedo, además de ser profesor de castellano en China después de ejercer como ayudante de dirección de cine con anterioridad en Francia, fue el corrector de la versión española del Libro rojo de Mao. También colaboró con la agencia oficial de noticias de China y con publicaciones del país asiático. «Despois, no ámbito político, mantivo unha relación un tanto controvertida coa Revolución Cultural. Por unha banda, daba a impresión que simpatizaba cos postulados revolucionarios de Mao, pero, por outra parte, era moi crítico cos excesos da propia revolución. Incluso chegado o momento declarouse en folga de fame cando os gardas vermellos prohibiron a música de Beethoven», relata Xulio Ríos. 

Precisamente, durante la Revolución Cultural, cuando se suspendieron las clases, Castedo continuó con su dedicación a los que habían sido sus alumnos, parte de los cuales los enviaron a trabajar al campo. Así, estos les remitían por correo los ejercicios y, posteriormente, se los devolvía corregidos. Situaciones como estas le granjearon un gran aprecio en China. 

Materiales didácticos

Por otra parte, fue Castedo el que regaló los primeros materiales didácticos de cierta relevancia para el aprendizaje de español en China. «Vida y diálogos de España, que incluía libros con debuxos, cintas e que axudaban moito a mellora do acento, converteuse ata finais dos 80 nun material privilexiado nas universidades chinesas nas que se ensinaba o castelán. Regalóullelo nun momento no que o material custaba o salario mensual», incide Ríos, para quien Pepe Castedo «representa o vivo retrato de todas as expectativas e frustracións do século XX».

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