«Soy un enfermo incurable de mi tierra»

El ourensano se labró una carrera en Argentina con influencias de la música española


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La historia vital de Laureano López Lois, natural de Maside, no puede entenderse sin retroceder en el tiempo al momento en que su padre decide coger la maleta y llevarse a su mujer y sus dos hijos a Argentina. «Mi padre podía ser catalogado como uno de los últimos exiliados. La nuestra no fue una emigración por temas de agobio económico ni de falta de oportunidades, sino por un hartazgo de mi padre de persecución del régimen». Y es que la familia de Laureano López tiene intensas raíces políticas. Su abuelo paterno fue el último alcalde de Maside en la Segunda República. En el golpe del año 36 Leopoldo López Lois era el alcalde la villa, lo que le valió tanto a su abuelo como a su padre ser condenados a muerte por un Consejo de Guerra. «Por intervención de la Cruz Roja Internacional, esta pena se conmutó por la de prisión perpetúa y con sucesivas amnistías fueron saliendo. Mi padre estuvo en total entre cinco y seis años en prisión. Para terminar con este telón de fondo, mi padre tomó la decisión de irse para la Argentina harto ya de esa persecución política», recuerda con amargura.

Y ahí se rompió algo en el interior de Laureano, que toda una vida después sigue sin acabar de recomponerse y a lo que canta en uno de sus últimos temas creados O neno quedouse. «Mi partida fue muy dolorosa. Yo soy un producto del desarraigo a un nivel que es muy difícil de transmitir. Soy un amante de esta tierra que la tengo idealizada y que no coincide con la visión que los que viven aquí tienen de ella», explica.

La trayectoria de Laureano López Lois está muy vinculada a la red de centros gallegos. Su padre se incorporó nada más llegar a Buenos Aires a una sociedad gastronómica y tuvo un «cargo rentado» en Casa de Galicia. Fue además directivo de varias entidades. En ese caldo de cultivo, Laureano López vio pasar a intelectuales de la época por estos espacios de encuentro en la diáspora y se lanzó a su carrera musical: «Me inicié cantando canciones de cantautores españoles exclusivamente. Serrat, Víctor Manuel, Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute y temas en gallego de Amancio Prada». Ahora, con temas ya compuestos por él y en los que le canta con frecuencia a Galicia ha logrado reconocimiento en Argentina y actuó en la fiesta del centenario de O Carballiño, en Buenos Aires. También ha pasado por los televisivos Luar, Galicia para el Mundo, entre otros.

Esa pasión por su tierra se traduce en habituales visitas a Maside: «Estoy casado con una mujer argentina, judía, que no tenía en el momento de conocerme a mi no tenía la más mínima idea de lo que era España, y mucho menos Galicia. Laura, que se llama mi mujer, estuvo cuatro años estudiando gallego y ahora está muy vinculada al a comunidad gallega. Tengo dos hijos, Federico y Mariana, ambos con la nacionalidad española. A mi hijo le conté cosas de su abuelo y su vínculo emocional con el Celta de Vigo y se tatuó el escudo del equipo en el brazo».

Habla con desencanto de cómo se han ido transformando los centros gallegos en Buenos Aires: «Lo primero que hice al llegar a Argentina fue nuclearme en entidades de la comunidad para mitigar una angustia existencial que me persigue desde pequeño. El alejamiento de mi tierra me ha dejado una marca indeleble, soy un enfermo incurable. Cuando comencé mi travesía personal por los escenarios no he encontrado apoyo de la colectividad. Cada uno está a lo suyo y el hecho cultural les interesa casi nada».

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«Soy un enfermo incurable de mi tierra»