Rayos gallegos para la capitana Marvel

Efectos Made in Galicia. Este cullerdense ha aportado su grano a una de las armas más conocidas de la apuesta femenina de Marvel


La primera película de Marvel con protagonista femenina está ambientada en la década de los noventa, la misma en la que ha nacido la aportación gallega a la cinta. Martín García Fernández (Culleredo, 1992) se sumó al proyecto con un currículo de diseño gráfico realizado en la coruñesa Escuela Picasso y dos másteres de animación 3D y efectos especiales, que remitió a Trixter. Su formación le ha permitido entrar en esta firma de efectos alemana con sede en Múnich a la que Marvel no solo confió su último éxito sino también los proyectos de Capitán América, Iron Man 3 o Los Vengadores. Martín entró el pasado octubre en lo que es su primer trabajo y lo hizo como controlador de renders (imágenes digitales), cuando la empresa ya estaba con el filme Capitana Marvel

«Llegué tarde a la producción y muchas de las escenas de efectos especiales ya estaban acabadas, pude participar en la que quedaba libre. Aporté visualmente mi granito de arena», reconoce tirando de modestia y asegurando que solo ayudó en los rayos de una Capitana que se ha convertido en la heroína más taquillera de la gran pantalla, por encima de Wonder Woman. «La producción comenzó en mayo del año pasado y el efecto de la mano de la protagonista se empezó desde el inicio, hubo muchas versiones y en enero se llegó a lo que a Marvel le gustaba», precisa el joven diseñador, que se siente afortunado por estrenarse laboralmente con un proyecto con tanta repercusión internacional.

No se codeó con la oscarizada Brie Larson, que da vida a la heroína de un filme con Samuel L. Jackson o Jude Law en el reparto, pero sí contribuyó al efecto de los rayos que salen de sus manos, porque es capaz de volar y tiene poderes para absorber y redirigir la energía.

Trixter trabaja con series para Netflix, en producción audiovisual y en lo que este profesional resume como «efectos especiales puros y duros», que es el apartado en el que quiere centrar sus esfuerzos. Reconoce que es un sector muy compartimentado en el que hay trabajo únicamente para especialistas. Su objetivo actual es aprender tanto en la empresa como de los artistas con los que trabaja y poder cambiar de departamento.

Está satisfecho y asegura que quiere continuar en la firma. «Estábamos nueve españoles a la vez, nos llamaban la spanish mafia», indica. «El sector está creciendo bastante, pero en España no acaba de despuntar, pero si estás dispuesto a moverte hay ofertas en Canadá, Alemania o Reino Unido», puntualiza. Con el inglés como lengua vehicular se defiende en Alemania por el momento, y con el alemán admite que todavía está en proceso de aprendizaje. «Estoy contento y Galicia no es diferente en cuanto al clima a Múnich», comenta desde su casa en Culleredo en un pequeño descanso. 

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