El secreto del pueblo que revive en verano

El retorno de los que emigraron rejuvenece la aldea de A Ferreirúa, en Lugo


Así como la Luna ejerce su atracción sobre los lobishomes en los cuentos, el Sol devuelve la vida a muchas aldeas del interior aletargadas por la despoblación en el presente. El calor no solo envía hordas de turistas a las playas, en el rural algo se cuece estos días. «Chegamos a cuadriplicar poboación este mes», cuenta Susana Bayo. Ella es una de las que vuelve a casa cada verano. A su aldea, A Ferreirúa, en el concello lucense de A Pobra do Brollón (1.752 censados). «Quero que a miña filla sinta isto, a liberdade do campo», subraya Susana. Las risas de los niños resuenan en los caminos donde en invierno solo pasean jubilados. El pueblo es otro en agosto. «No grupo de casas onde teño a miña só está habitada unha todo o ano. É moi triste ver as persianas baixadas», reconoce Bayo, que trabaja como física en el campus de Ourense. 

Una aldea en WhatsApp

A Ferreirúa tienen unos 120 vecinos, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. José Luis Parada, presidente de la comunidad de montes, hace sus propios cálculos. «Temos 71 vivendas. Abertas todo o ano só 29. O 90 % estamos retirados», comenta. Su hijo estudia ingeniería en Vigo. Parada no se engaña, «non creo que volva para quedar». El caso de esta parroquia no es excepcional. En el listado de ayuntamientos gallegos que más ven crecer su censo en época estival, solo cuatro del top 10 son destinos turísticos de costa. El resto son localidades interiores a las que retornan, puntuales cada agosto, sus emigrantes. La mayoría de los concellos con un desfase estacional superior al 15 % están en Ourense. «Temos un grupo de WhatsApp no que estamos practicamente tódolos veciños. Tamén os que vimos pasar as vacacións. Para min isto é o meu resort rural», dice sonriendo Susana.

Hay un componente que hace especial a esta aldea. «Estamos todos moi unidos», destaca Susana. Los mayores invernan con impaciencia por la energía que destilan los jóvenes que revolucionan sus días de estío. Organizan competiciones culinarias y encuentros gastronómicos, como Cociñan os novos, pagan os vellos; concursos de fotografía -con el hashtag #Ferreirua2018-; talleres medioambientales de reciclaje o cambio climático; noches de mojitos en la piscina; marchas en bici; torneos de fútbol, dominó, tenis o de juegos en el agua. Y, lo más importante, trabajan en grupo para cuidar A Ferreirúa. «A semana pasada recollemos 150 quilos de lixo que había polas estradas e campos», destaca Susana. «A verdade é que os novos se involucran moito», admite Parada.

José Luis defiende que, para que los jóvenes regresen, es imprescindible volcarse en ello. «Desde o ano 90 todo o que recadamos na comunidade de montes non se reparte entre os propietarios, senón que vai para inversións públicas na aldea. Por iso temos un local social na antiga escola, unha piscina e unha pista polideportiva», detalla. «Hoxe dormen na miña casa trece persoas, entre irmáns, sobriños e primos... O patio está cheo de nenos, é un shock ver aquí tanta xente nova», confiesa Susana da casa do Chelo, como la conocen en A Ferreirúa. «A batalla do interior está perdida. Pero hai que seguir loitando». Dice que falta «conciencia» a la hora de valorar la importancia que tiene el rural. «A miña filla ten só catro anos, chora sempre cando marchamos e pregunta cando volveremos», concluye contenta Susana.

Las claves

Población

De las 71 casas de A Ferreirúa, 29 están habitadas todo el año. En la parroquia están censadas unas 120 personas.

Concellos turísticos

Además de clásicos como Sanxenxo, entre los 47 municipios turísticos están Leiro o A Veiga.

Efecto verano

La mayoría de los concellos que incrementan más de un 15 % su población en verano están en Ourense.

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