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«Aquí se necesita de todo»

Asia

rubén santamarta redacción / la voz

La gallega Marie Castro lleva casi dos semanas en Ghorka, la zona cero del terremoto de Nepal, coordinando, con muchas dificultades, un equipo de Médicos Sin Fronteras

11 May 2015. Actualizado a las 09:39 h.

Después de 20 años girando por medio planeta pegada al sello de Médicos Sin Fronteras, Marie Castro Leal, hija de emigrantes gallegos en Suiza (nació en ese país hace 44 años), decidió que era el momento de parar. De respirar y de pensar. Y le pidió a la organización un tiempo para decidir su futuro. Llevaba así unos 12 meses, en As Pontes, con su familia, hasta que el pasado 25 de abril viendo la tele tuvo claro que se acababa el paréntesis. Destino Nepal. «Llamé y pedí reincorporarme», relata ahora por teléfono desde ese país. Voló de Barcelona a Katmandú un 28 de abril y desde entonces está en la zona. En la zona cero. En el epicentro, en Ghorka. Donde más tembló la tierra. «Es una zona de muy difícil acceso, ya lo era antes, ahora imagínate, la gente tiene miedo de que se hunda el camino por el que va», cuenta. Durante la charla hay algún problema de conexión e incluso elementos perturbadores: un temblor. «Sí, acabamos de sentir uno... Bueno, son bastante constantes, pequeños, pero se notan».

El currículo que puede escribir Marie por el mapa durante estos 20 años con la gente de MSF es apabullante: Nicaragua (por el huracán Mitch), Colombia, Sudán (incluyendo la interminable crisis de Darfur), Afganistán, Argentina, República Democrática del Congo... Incluyendo estancias administrativas en Nueva York. O llevar la delegación de Galicia de Médicos Sin Fronteras durante un temporada; fue quien dio el paso a la actual responsable, María Díaz. Quizá por ello, por ese legado, Marie habla con aplomo, con cierta tranquilidad, aunque lo que está viendo invite a la desesperación. Porque lo que se encontró el equipo de Médicos Sin Fronteras que llegó a la zona fue un territorio devastado. «Todo está derruido, y las casas que ha quedado en pie tiene importantes fisuras, pero la gente duerme a la puerta, no tienen otra cosa».

Lo que apremia

Marie coordina un equipo de 12 personas con dos médicos, dos enfermeros, un trabajador psicosocial y un grupo de personal logista que se han encontrado notables dificultades para poder llegar a la zona, transportar el material y asentarse. Para ella, pese a la experiencia previa, está siendo un gran desafío gigante: «Cada emergencia es diferente, aquí nos hemos encontrado con el gran problema del acceso. La situación ya era precaria antes del terremoto. La gente se ha encargado durante toda su vida de llevar ellos mismos todo. Estos días me contaban que cuando alguien enfermaba, una persona la cargaba y se la llevaba muchos kilómetros, durante horas, al centro de salud de la ciudad». La organización ha tenido que tirar de helicópteros, pero no son suficientes. «Estamos tratando de traer stocks suficientes para poder enfrentar esta época, hasta que llegue el tiempo seco», cuenta.

Con cerca de 8.000 muertos, según recuentos oficiales, la comunidad internacional, por ahora, no pasa de Nepal. Quizá porque es pronto. O porque es un lugar con un fuerte tirón turístico. Marie es optimista: «No creo que se olvide. Cuando hablamos con otras organizaciones hay gente que nos dice que sabe que se va a quedar bastante tiempo, uno o dos años», concluye. Ella aún no tiene fecha de regreso.

«Lo más urgente es distribuir material de abrigo ante la temporada de monzones»

«Aquí [en Ghorka] falta prácticamente de todo. La gente está completamente a la intemperie, están tratando de reconstruir sus viviendas con lo primero que encuentran, no tienen donde abrigarse, esta es una zona de montaña abierta. Y aquí las noches son muy duras, llueve muchísimo», explica. «No tienen vivienda, no tienen utensilios para cocinar, necesitan mantas, lonas de plástico...», explica. Es precisamente esto último, algo con lo que cubrirse, lo que más apremia ahora. «Lo más urgente es distribuir material de abrigo ante la temporada de temporales, por el monzón, hay unas semanas de margen, pero lo va a complicar todo mucho más». También urge poner en marcha redes de saneamiento y abastecimiento.


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