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De Vigo a Corea para diseñar coches

Asia

María Cedrón Redacción / La Voz

Un ingeniero industrial gallego dirige en Seúl un grupo que desarrolla nuevos vehículos y destaca las oportunidades que ofrece para Galicia ese país oriental

23 May 2014. Actualizado a las 10:41 h.

Tiene 34 años, es de Vigo, estudió Ingeniería Industrial en Madrid y al terminar la carrera, en el 2004, David Iglesias eligió marcharse a Francia para trabajar en una empresa de automoción, justo la que en el 2012 le propuso ir a Corea. Ahora lleva ya dos años y medio en Seúl, la capital en la que ha nacido su hija y donde dirige un equipo encargado del desarrollo de nuevos vehículos.

La explicación de por qué un ingeniero vigués ha acabado viviendo en el que es quizá el país de Asia oriental más desconocido en España no es extraña. Responde a una mera cuestión laboral y de desarrollo personal. «Al acabar los estudios, un fabricante del sector del automóvil instalado en Vigo me propuso un contrato temporal de un año, por 22.000 euros brutos, prorrogable por un año más al cabo del cual, en caso de que todo fuera bien, podría conseguir un contrato indefinido. En ese mismo momento llegó la oferta de otra empresa cuya propuesta era trabajar en París con un contrato directamente indefinido de 40.000 euros brutos para desarrollar nuevos proyectos, no el control de la producción que era lo que ofrecía la de Vigo», explica. No lo dudó. Eligió la segunda alternativa. Y de la mano de esa compañía fue de la que desembarcó en el 2012 en Seúl.

Allí las cosas le van bien , pero le da pena ver cómo está España en general y Galicia en particular. «La realidad es que en España no hay una voluntad política fuerte de luchar contra el paro y el retroceso social y político que estamos viviendo. El interés partidista es más fuerte que el interés general y eso se ve desde la distancia», dice. Sueña con poder regresar a vivir en Galicia «y que mi hija tenga la misma infancia que tuve allí, pero no creo que pueda a medio plazo. Ella es de las primeras españolas nacidas en el extranjero que ya no tienen derecho a la sanidad pública gratuita en España», dice. Y compara la realidad de Corea con la de aquí.

La economía coreana navega ahora a toda vela y anima al sector de la automoción. «Prácticamente todos sus indicadores económicos han superado a los de España, incluido los sueldos medios y el PIB por habitante. Es un país clave en el panorama mundial actual de la automoción, con marcas muy rentables y creciendo en todo el mundo, incluso en Europa pese a la crisis», apunta.

Todo eso ofrece a España un abanico de grandes oportunidades que describe este ingeniero. Fundamentalmente destaca que Corea «ofrece muchas alternativas para España en general y en particular para Galicia, con quien comparte varios sectores estratégicos: la industria naval, la automoción y el transporte marítimo». Además recuerda que allí «no hay paro y hay muchas oportunidades de negocio para empresas afincadas en Galicia, y habrá más en el futuro».

Y da algunas pistas: «El sueldo y los costes de producción en Corea suben a un ritmo exponencial y dentro de pocos años será un problema para las exportaciones. Paralelamente, la mano de obra en España ha bajado mucho en los últimos tres años, aunque a algún ministro le dé vergüenza reconocerlo. Muchas empresas han creado nuevos estatutos para contratar trabajadores con sueldos realmente bajos. Este año, por ejemplo, un vehículo fabricado en España ha comenzado a exportarse a Corea, y es rentable, esto es algo que no tiene precedente».

Y de lo que está hablando es de un coche generalista, barato, lo que quiere decir que los costes de producción de algunas fábricas españolas son más económicos que en Corea. «Esto, unido al precio del petróleo, haría que en el futuro empresas coreanas puedan deslocalizarse e ir a Europa, en caso de que los españoles sepamos buscar esas oportunidades que no vienen solas», explica además.

A su juicio, en España uno de los hándicaps que describe es el modelo autonómico porque «lo que debería ser una riqueza es un lastre porque a muchas familias y empresas les cuesta tanto cambiar de comunidad como de Estado». Su sugerencia: «España precisa de un plan estratégico para saber de qué quiere vivir dentro de una década».


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