Galicia perderá la cuarta parte de sus jóvenes en 15 años
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En el año 2029 habrá en la comunidad autónoma 207.478 habitantes menos que ahora ? De 52 nacimientos por día en la actualidad se pasará a una media de 34 ? El número de personas mayores de 64 años crecerá un 18,5 % en los tres próximos lustros
03 Nov 2014. Actualizado a las 12:47 h.
La hemorragia no cesa: Galicia continúa perdiendo habitantes. La gangrena avanza: la falta de riego sanguíneo provoca un paulatino envejecimiento de su estructura demográfica. A comienzos del siglo pasado, la pirámide de población de la comunidad autónoma parecía exactamente eso: un poliedro de base amplia que se estrechaba progresivamente hasta llegar al vértice superior. Después, la caída de la natalidad característica de los países desarrollados, acentuada por el enorme vaciado que supuso la emigración y agravada ahora por la crisis económica, ha desfigurado la imagen. La figura ha cobrado la forma de un ánfora y, de hacer caso a las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el período 2014-2029, lleva camino de transformarse en una insostenible pirámide invertida. Del negro horizonte que dibujan los pronósticos del INE, entresacamos cinco trazos.
GALICIA ADELGAZA
España perderá un millón de habitantes -exactamente, 1.022.852- entre este año y el 2029. La quinta parte de esa pérdida corresponde a Galicia: habrá 207.478 gallegos menos dentro de quince años. El número de españoles descenderá un 2,2 %, el de gallegos un 7,6 %. Por cada gota de sangre que pierde España, Galicia más del triple.
Hubo un tiempo en que Galicia era la región más densamente poblada de España. A mediados del siglo XIX, el 11,5 % de los españoles residían en esta apartada zona del noroeste. Cien años después, en 1950, el porcentaje había caído al 9,3 %. Y en el 2007, antesala de la Gran Recesión, se situaba en el 6,1?%. ¿A qué se debe esa progresiva pérdida de peso demográfico? Fundamentalmente, en última instancia, a razones económicas. A la incapacidad de generar un proceso de desarrollo autóctono que permitiera absorber los excedentes del campo. Cientos de miles de gallegos fueron expulsados de su tierra y ese fenómeno, además de reducir la población, pasó factura a medio plazo en forma de caída de las tasas de natalidad.
Después, a partir de los años ochenta del siglo pasado, Galicia se enganchó al tren del crecimiento, cesó la emigración y la estructura demográfica gallega experimentó una ligera mejoría. En la primera década de este siglo crecía la población en Galicia, entraban inmigrantes -aunque con menor intensidad que en otras comunidades autónomas- e incluso repuntaban las tasas de natalidad. La crisis vino a quebrar esa evolución y, según las proyecciones del INE, dentro de quince años habrá menos de seis gallegos por cada cien españoles.
GALICIA MENOS FECUNDA
Asistimos a una progresiva esterilización de la comunidad autónoma. Galicia tiene una de las tasas de fecundidad más bajas de toda la Unión Europea: 1,04 hijos por mujer en edad fértil. Desde hace décadas, el número de entierros supera al de bautizos, pero la diferencia continúa ensanchándose al galope. Este año nacerán cerca de 19.000 niños en Galicia: en promedio, 52 alumbramientos al día. En el 2028 aventura el INE que habrá 12.372 partos, un 35 % menos que este año: 34 al día, de media.
La evolución del número de defunciones será menos drástica: 30.738 en el 2014 y 30.420 en el 2028. Cada día mueren en Galicia, por término medio, 84 personas; dentro de catorce años serán 83. La mortalidad crecerá hasta el 2020, pero después de esa fecha descenderá por una razón muy simple: habrá menos muertes porque habrá menos gallegos.
En definitiva, si obviamos los movimientos migratorios, la combinación de nacimientos y defunciones ofrece un panorama desolador. Cada día del año en curso desaparecen 32 gallegos, pero el ritmo de la sangría se acelera progresivamente hasta alcanzar en el 2028 una merma de 49 habitantes al día.
GALICIA ENVEJECE
La comunidad autónoma adelgaza y, paralelamente, envejece. Galicia perderá en quince años más de la cuarta parte de los niños y adolescentes que hoy la habitan: en el 2029 se habrá reducido un 27,1 % el número de habitantes menores de dieciséis años. Por el contrario, habrá crecido un 18,5 % el número de personas con 65 o más años de edad. También habrá menguado, un 13,3 %, la población intermedia, la considerada potencialmente activa por situarse entre los 16 y los 64 años de edad. En términos absolutos, 94.490 jóvenes menos, 232.971 adultos menos y 119.973 mayores más. Dentro de tres lustros, de cada cien gallegos, 30 tendrán más de 64 años y solo 10 aún no habrán cumplido los 16 años.
El envejecimiento poblacional y sus consecuencias económicas queda reflejado en los llamados índices de dependencia: la proporción de inactivos con respecto a la población potencialmente activa. Por cada cien gallegos en edad de trabajar habrá más de 50 jubilados y 17 jóvenes menores de dieciséis años. Esa estructura coloca en un brete la financiación de las pensiones, la educación, la sanidad y las demás políticas sociales que configuran el Estado del bienestar.
GALICIA SE DESEQUILIBRA
Galicia es un país territorialmente y demográficamente desequilibrado. La economía y la población se concentran especialmente en el litoral y en el eje atlántico. Las proyecciones demográficas del INE son parcas a este respecto, pero ofrecen indicios de que los desequlibrios se intensifican. Pronostican que las provincias occidentales perderán menos población que las orientales. A Coruña y Pontevedra, en conjunto, tendrán 127.978 habitantes menos en el 2029, lo que supone una reducción del 6,1 %. La merma de Lugo y Ourense será mayor en términos relativos: su población se reducirá un 12 %, 79.495 habitantes menos. Las provincias de la fachada atlántica, que hoy ya acaparan más de tres cuartas partes de la población gallega -75,8 %- aumentarán su cuota hasta el 77 %. Y las dos provincias del Este, habitadas hoy por el 24,2 % de los gallegos, tendrán que conformarse con el 23 % dentro de quince años.
Sin embargo, son A Coruña y Pontevedra las provincias que más envejecen. El número de habitantes mayores de 64 años crecerá en más de 56.000 personas en cada una de ellas: en conjunto, 112.655 jubilados más, lo que supone un incremento del 24,8 %. En Lugo y Ourense, el aumento de personas mayores se limita a 7.315 personas, con un crecimiento porcentual del 3,8 %. Este exiguo incremento solo significa que, en la carrera del envejecimiento, llevaban ventaja.
La combinación de ambos factores -mayor sangría de habitantes en el interior, mayor envejecimiento en el eje occidental- permite concluir que las provincias de Lugo y Ourense se desertizan; y las de Pontevedra y A Coruña envejecen. Ninguno de los dos términos del binomio resulta alentador.
GALICIA EMIGRA
El fenómeno de la emigración, que parecía cancelado en Galicia desde las dos últimas décadas del siglo pasado, ha reaparecido al avanzar la crisis desatada en el 2008. Este año, el saldo migratorio con el extranjero era positivo: el número de inmigrantes o retornados superada en 11.983 pesonas a la cifra de emigrantes. El saldo comenzó a menguar desde entonces y los primeros números rojos aparecieron en el 2012: las salidas superaron a las entradas en 932 personas. En cuanto al saldo migratorio interno, empezó a achicarse en el 2009, pero todavía a la altura del 2012 seguía siendo positivo. Este hecho tiene una sencilla explicación: la crisis, aunque con distinta intensidad, afecta a todas las comunidades autónomas. No existen grandes oportunidades de trabajo en ningún rincón de España, salvo quizás las regiones con mayor especialización turística, lo que reduce la significación de las migraciones interiores.
Las proyecciones del INE apenas son útiles para determinar la evolución futura de los movimientos migratorios. Sus pronósticos demográficos descansan, especialmente, sobre las previsiones acerca de las tasas de natalidad y de mortalidad (movimiento natural de la población). A lo demás se les aplica la fórmula tan utilizada por los economistas del céteris páribus: «manteniendo todo lo demás constante». Y entre lo que el INE mantiene constante -o casi- a la hora de realizar sus proyecciones son los flujos migratorios. Por ejemplo, en el caso de Galicia, mantiene constante la inmigración procedente del extranjero: la cifra en 11.769 inmigrantes en cada uno de los años del período 2014-2029.
Sin embargo, la emigración y la inmigración constituyen dos variables fundamentales para explicar la evolución demográfica. Y que responden, fundamentalmente, a la marcha de la economía y a su capacidad o no de generar empleo y oportunidades. Fue precisamente la llegada de inmigrantes la que, durante los años de bonanza económica, no solo incrementó la población, sino que también hizo repuntar la tasa de natalidad.
En todo caso, el INE sí ofrece indicadores que demuestran que se ha reanudado el éxodo de gallegos. La tasa de migración neta de la comunidad ha pasado del 4,3 por cada mil habitantes en el 2008 al -1,4 por mil en el 2013. Claro está que, en ese saldo, se incluyen los inmigrantes que vuelven a sus países de origen y los gallegos que marchan en busca del pan fuera de Galicia.
Las provincias de Lugo y Ourense se desertizan progresivamente; las de Pontevedra y A Coruña, envejecen
La población de la comunidad gallega se reducirá drásticamente en los próximos años | miguel villar