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Talento de la Costa da Morte en la emigración

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Sementeira es el centro gallego de Basilea y cuenta en su núcleo fuerte con gente de la zona de Bergantiños, Cerceda y Malpica

30 Apr 2013. Actualizado a las 11:21 h.

El gaiteiro Carlos Núñez está de gira por Europa, presentando su nuevo disco Discover, que vio la luz a finales del año pasado. Suiza es una de sus paradas habituales, y en concreto Basilea, una ciudad plena de cultura, que ama la música folk y que organiza festivales de prestigio. También tiene un centro gallego, Sementeira, que ya alcanza las tres décadas de vida, muy vinculado con la Costa da Morte desde su primer presidente, el muxián Bautista Pose Paz, hasta el actual, Ramón Carreira Collazo, natural de la parroquia carballesa de Oza. ¿Y qué tiene que ver lo uno con lo otro? Pues que el célebre músico, en su concierto celebrado en el Volkhaus basileano, se ayudó de intérpretes del grupo tradicional Semente y, por tanto, de la comarca. En concreto, sobre el escenario estuvieron Tania y Yessica Martínez, hermanas y responsables de la agrupación, además de pandereteiras. Carlos Núñez tocó acompañado por doce gaiteiros. Al menos uno de ellos, de 12 años, es hijo de un emigrante de Braño (Carantoña), que también forma parte del núcleo duro de Sementeira, y antes del Consejo de Residentes Españoles. En Sementeira hay socios de toda Galicia, y cada vez más (cuenta Ramón Carreira que siguen llegando, sobre todo ahora que se abre la temporada de la construcción), pero los de Bergantiños y alrededores mantienen su peso específico. Ocurre en general en todos los centros gallegos suizos. Por citar una de las novedades, la presidencia del de Zug estaba en manos de un malpicán y hace poco pasó a un cercedense.

Uno de los que regresan de nuevo a Suiza es el carballés José Manuel Fernández Fraga, Carballás, vocal en la junta directiva de la asociación Santa María de Traba (Coristanco). «Marcha de novo, pero deixamoslle moi claro que lle gardamos a praza», explicaba ayer el secretario de la entidad, Juan Carlos Villar Angeriz.

Carballás se marchó a trabajar a Suiza siendo un chaval y regresó a Coristanco hace ya 25 años. Jamás pensó en volver a emigrar, pero la vida, ya se sabe, da muchas vueltas, y José Manuel ha vuelto a hacer las maletas. Regresa a Suiza, a la misma empresa y al mismo puesto que dejó hace cinco lustros. «Hai que buscarse as fabas de cara á xubilación», contaba Juan Carlos Villar, que, como sus compañeros de la asociación, va a echar mucho de menos al responsable de coordinar las actividades de la entidad y también tesorero suplente.

Para desearle muy buena suerte en su nueva andadura suiza, le organizaron una merienda sorpresa repleta, cuentan, de «anécdotas e risas». Y también de regalos, desde el más «serio», un bolígrafo grabado, que le entregó el presidente de la asociación, José Antonio Facal Paredes, hasta los más divertidos, como el sombrero y la servilleta que luce en la fotografía. El primero, para no olvidar jamás que tiene que regresar a España, el segundo para recordar siempre cómo se hace el caldo gallego.


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