El viejo Galícia, en busca de su pasado
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Setenta años después de proclamarse primer tricampeón de la liga de Bahía, el club funadado por el emigrante Eduardo Castro afronta sus horas más bajas. La afición le reclama su lugar de derecho en el fútbol de Brasil.
17 Aug 2011. Actualizado a las 09:59 h.
En la cabina de prensa del estadio de Juazeiro, en el interior del estado de Bahía (Brasil), Murilo Gitel escribía en su notebook: «El clima es caliente y el juego, de decisión». Murilo es el asesor de prensa del Galícia y transmite los partidos paso a paso para que los aficionados puedan seguirlos en tiempo real a través de la web del club. Aquella tarde de junio, bajo un sol de 38 grados, el Galícia iba enfrentarse a la Juazeirense y necesitaba la victoria para pasar a las semifinales de la Segunda División de la Liga bahiana.
El Galícia Esporte Clube fue fundado en Salvador de Bahía, en el primer día del año de 1933, por el gallego Eduardo Castro de la Iglesia. Como él, muchos otros gallegos arribaban a la ciudad en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, el aluvión de españoles ocasionó preocupación entre los locales, que temían que los ibéricos tomasen sus empleos. Castro percibió entonces que, además del Atlántico, gallegos y bahianos tenían en común la pasión por el fútbol y decidió crear un club para unir a los dos pueblos.
El Galícia fue el primer campeón de la Liga de Bahía durante tres temporadas consecutivas (1941, 1942 y 1943), y en total sumó cinco títulos, el último de ellos en 1968. Después, el Vitória y el que lleva el nombre del estado empezaron a dominar el campeonato, y hoy siguen siendo los dos clubes más populares de la provincia.
DIFÍCIL REMONTADA
En 1999 el Galícia bajó a Segunda División, y desde entonces no ha consiguió remontar a la máxima categoría. Este año lo intentó una vez más, pero las cosas aquella tarde se pusieron difíciles. Después de un minuto de juego, la Juazeirense abría el marcador con un gol de cabeza. «Ahora el Azulino tiene que hacer dos goles y no puede sufrir más ninguno», escribía Murilo. Azulino es uno de los apodos del Galícia, en razón del color de su uniforme. Otro es Granadeiro, en referencia a los soldados españoles de los siglos XVII, XVIII e XIX, cuando estos eran los más importantes de los regimientos.
Pero las referencias a sus orígenes son omnipresentes. En el escudo del equipo aparece la cruz de Santiago. Su estadio responde al nombre de Parque Santiago, se accede a él desde la avenida de Santiago de Compostela y en su interior se eleva una capilla con la imagen del Apóstol. Pero en aquella tarde de calor ni el santo lograba darle la vuelta al marcador a favor del Galícia, que acababa de sufrir el segundo gol en la mitad del segundo tiempo. «Cicinho, recién adentrado, hizo gran jugada por la derecha, envolvió la defensa galiciana, adentró en la área y soltó un cañonazo. El tiro cruzado fue indefensable», relataba Murilo Gitel.
Mientras, en Barcelona, Beto Boullosa leía en la pantalla de su ordenador la crónica del encuentro que iba transmitiendo el periodista. Beto es bahiano, nieto de gallegos, y se hizo forofo del Galícia de la mano de su padre, que siendo niño lo llevaba a los partidos. «Íbamos a todos, incluso a los que se jugaban en el interior», recuerda. A sus 42 años, casado con una francesa e instalado en Barcelona desde hace casi una década, Boullosa es fiel a su equipo y ha inculcado la afición a su hija de tres años, que reconoce el escudo del Granadeiro y, así que lo mira, grita: «¡Galícia!».
Con más pasión que razón, este brasileño, que coordina un grupo de desarrollo de software en un centro de investigación catalán, seguía el decisivo partido contra la Juazeirense para volcar un resumen en una web sobre el club (www.granadeiros.com) que, como hincha que es, mantiene desde Barcelona. Y a 7.500 kilómetros de distancia, su emoción era comedida, pero igualmente angustiada. En el estadio, después de tres minutos de prórroga, Murilo comunicó el desenlace: «El Galícia está eliminado de la Liga bahiana de la Segunda División. A despecho del momento triste, gracias por la compañía».
Beto Boullosa decidía arrancar así el texto de su página web: «El Galícia decepcionó una vez más sus aficionados fieles». Más adelante, definía el marcador como una «vergüenza para el Galícia, un club antes conocido como el demoledor de campeones».
Pero a pesar de la derrota, el brasileño lo tiene claro. Es cierto que también le gustan el Fluminense; en España, el Real Madrid, el Deportivo y el Celta. Pero cuando le preguntan cuál es su equipo, Boullosa no duda un segundo: «El Galícia».
?¿Y qué equipo es este?
?Un equipo de Salvador de Bahía, fundado por emigrantes galegos. Un equipo desconocido a nivel nacional, pero muy tradicional para sus seguidores. Un equipo con un gran pasado, pero que cayó mucho en los últimos años y que sigue peleando para reconquistar su sitio de derecho en el fútbol de Bahía.