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«La gente no es consciente de lo bien que se vive en España y en Galicia»

Actualidad

Olga Suárez

El coruñés Alberto Villar dirige en Casablanca la oficina de una ingeniería catalana.

26 Jan 2010. Actualizado a las 11:44 h.

Alberto Villar lleva más de dos años residiendo en Casablanca, ciudad desde la que dirige la oficina en Marruecos de Dopec, una ingeniería catalana el sector de la construcción. La oportunidad de crecer profesionalmente le llegó en el momento ideal tanto en lo personal como en lo profesional, «podía arriesgarme e intentarlo», explica. Le ayudaron su dos experiencias anteriores en el sector de las telecomunicaciones en A Coruña, el manejo del inglés y el francés, y también el apoyo de su familia.

Aunque hasta entonces no conocía Marruecos, sí había residido antes fuera de España, en Finlandia, y había viajado por toda Europa. Esta experiencia le ayudó a adaptarse a un país nuevo del que destaca su clima, su capacidad de crecimiento y su estrecho contacto personal. «Es una cultura de mucha relación social y además, la cercanía con España permite volver en un plazo relativamente corto, barato e incluso hacer la compra excepcionalmente en Ceuta». En el lado opuesto, Alberto Villar echa de menos una clase media «y los servicios asociados a ella», como cines, instalaciones deportivas y otros muchas servicios de ocio.

Pero en este periplo en Marruecos, este joven coruñés no está solo. «Antes de embarcarme en esta aventura conocí a la mujer de mi vida, y ahora estamos juntos en Casablanca». Allí, la colonia de españoles es muy numerosa y, aunque se relacionan también con marroquíes, reconocen que la integración es difícil. «El 90% de los extranjeros vivimos en la misma zona».

En el futuro, a Alberto y a su mujer, natural de Vigo, les gustaría regresar a Galicia, pues desde la distancia son más conscientes de las ventajas que tiene su país de origen. «Creo que el español medio no es consciente de lo bien que se vive en España y en Galicia, en particular, al salir fuera alcanzas otra perspectiva y te das cuenta que hay margen de mejora».

No descarta poder trabajar algún día para alguna empresa gallega. Pero, de momento, está centrado en su trabajo en Marruecos. Es más, anima a todo aquel que tenga la oportunidad, que conozca otras culturas: «La mayor dificultad a veces es romer la inercia existente, perder oportunidades por miedo a cambiar de sitio. Quien no arriesga no gana», sentencia. Aunque para vivir esas experiencias tenga que renunciar a su familia y amigos. «Droguería y Farmacia Villar forma parte de lo que Marruecos nunca podrá tener».


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