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Un hijo de la emigración gallega dirige la Facultad de Ciencias y Humanidades de la PUCMM dominicana

Actualidad

O. Suárez

David Álvarez nació hace 39 años en República Dominicana, hijo de una asturiana y un gallego testigos de la emigración de los años cincuenta.

28 Jan 2009. Actualizado a las 20:23 h.

La Facultad de Ciencias y Humanidades de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) de Santo Domingo, en República Dominicana, está dirigida por un hijo de la emigración gallega. David Álvarez nació en el país americano pero el ambiente familiar en el que se crió era español, hijo de una asturiana, que emigró con una tía al quedar huérfana, y un gallego que dejó su tierra para participar en un programa agrícola allí.

Hoy, casado con una dominicana con raíces canarias y con tres hijos ya adultos, David Álvarez está recuperando su contacto con la tierra de sus padres: ha incrementado sus viajes a la comunidad, el centro educativo que dirige tiene un acuerdo con la Universidad de A Coruña y su maestro de tesis doctoral es gallego. «Galicia está constantemente presente en nuestros diálogos y evocaciones».

Sus raíces son españolas, aunque durante los años de adolescencia se rebeló contra ellas. María Pilar, su madre, nació hace ochenta años en Asturias, su padre, David, lo hizo en Brión (A Coruña), también en 1929. Se encontraron en República Dominicana, ambos testigos de la emigración española de los años cincuenta, y vivieron en San Juan de la Maguana, donde residía una pequeña comunidad española y donde traspasaron a sus dos hijos sus costumbres y tradiciones. «Se comía a la usanza española, se seguían los partidos de fútbol y la música española de entones». En casa de los Álvarez Martín predominaba además la cultura gallega; su padre, que nunca aprendió a hablar español con fluidez, usaba muchas expresiones en su lengua materna, «siempre me llamaba filliño y nos cantaba canciones gallegas, especialmente las noches que no había electricidad». Pero reconoce David que estos hábitos del ámbito familiar no le ayudaron mucho fuera de casa, y a los 15 años se sentía discriminado en el colegio; allí era «el españolito», lo que provocó que tomase la decisión de rebelarse contra sus orígenes, «dominicanizarme a toda costa», aunque el cambio llegó a molestar mucho a su padre.

Pasaron los años y David se licenció en Filosofía por la Universidad en la que hoy trabaja. En 1983 se casó y once años después, ya con tres hijos, se trasladó con su familia a Chicago para disfrutar de una beca Fulbrigt en la Loyola University. En esos años, su hermana decidió adquirir su pasaporte español pero él seguía muy distante de todo lo relativo a su país de origen. Este sentimiento de rechazo cambió tras la muerte de su madre y «el tema de mi identidad con España surgió de manera muy intensa». En 1995 el padre de David regresa a España, donde se reencuentra con una amiga de la infancia, «que había enviudado hacía poco», y con la que terminaría casándose un año más tarde. Uno de los detalles más emotivos que David recuerda fue «una carta que él me envió pidiéndome permiso para casarse de nuevo». El padre de David volvía a vivir en su tierra cuarenta años después de dejarla. Se estableció en Duomes de Abajo, cerca del municipio lucense de Nogueira.

Galleguización

El retorno del abuelo de la familia hizo que se incrementaran los viajes de David y su familia a Galicia. Pero también creció su interés por recuperar el tiempo perdido. «Saqué mi pasaporte español, un libro de familia y el acta de nacimiento de mis tres hijos. Solicité a la Xunta un curso de gallego, así que por unos buenos meses en casa se hablaba tanto de Galicia...» Siente que la comunidad es ahora su casa en España. El padre de David murió el pasado noviembre en su tierra «tras doce hermosos años con Felicia», y sus nietos quieren mantener vivas sus raíces, conocer mejor Galicia y aprender su lengua.


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