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Carla Vilasánchez, la sonrisa aresana que triunfa sobre el tapiz

La gimnasta se ha mudado definitivamente a León y acaba de ser convocada para un control nacional júnior

ARES, 09 de octubre de 2017. Actualizado a las 05:00 h. 0

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«Me gusta, me motiva, me hace feliz en mi vida». Cualquier deportista que hable así de su pasión tiene parte del largo camino andado. El viernes cumplió apenas 13 años, pero Carla Vilasánchez Fernández (Ares, 2004) se sabe de memoria los ingredientes que hacen falta para madurar, en su caso, sobre el tapiz. La gimnasia rítmica, esa disciplina caprichosa en la que miles de horas de entrenamiento se reducen a un minuto y medio sobre el tapiz, donde, mientras la música suena, todo debe salir perfecto y la sonrisa no se puede desvanecer. Aunque esto último para la aresana es más sencillo, porque la alegría siempre la acompaña.

En la escuela municipal, con tres años, dio sus primeros pasos, de la mano de Sara y Ainhoa. Ahí ya se enganchó. Probó con el tenis durante dos meses, pero su madre, Miriam, recuerda que se pasaba más tiempo tomando el sol que jugando. Así que continuó con la gimnasia. Sus facultades empezaron a hacer eco por la comarca y llegaron hasta Irina Boudarina, que se la llevó a Ferrol cuando tenía seis años y se convirtió en su madre deportiva. «A veces lloraba y me dolía el cuerpo, pero me fui acostumbrando y, la verdad, siempre que me iba del pabellón quería volver», rememora Carla. Poco a poco, los días de entrenamiento se fueron haciendo cada vez más largos. Allí, en A Malata, se forjó una gimnasta que empezó a destacar también a nivel autonómico.

«Siempre que me iba del pabellón quería volver»

Al igual que Irina la rescató de Ares, Ruth Fernández, una de las entrenadoras mejor valoradas del panorama nacional, se quedó con su nombre en sus visitas a las concentraciones de la selección gallega. Además, Carla acudió tanto en el verano del 2015 como en el del 2016 al campus del Club Ritmo, que la preparadora gestiona en León. Así se fue gestando su aterrizaje en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de León, donde se encuentran los diamantes por pulir de la gimnasia española y por donde pasaron, entre otras, Carolina Rodríguez -diploma olímpico en Río 2016- o Sara Llana. 

Traslado a León

«Después de Navidad, nos lanzamos a la aventura», cuenta su madre, Miriam, sobre la marcha de Carla a León. Entre enero y junio su rutina era la siguiente: de lunes a jueves iba a clase al CPI As Mirandas de Ares, y el jueves la llevaban al CAR, donde se quedaba hasta el domingo. Así cada semana, pero mereció la pena: Carla culminó la temporada con tres oros en el campeonato de España infantil.

«Carla tiene una gran capacidad de trabajo, es muy constante. Su fuerte es que es muy aparatera y arriesga en los ejercicios», cuenta Ruth, su entrenadora, quien también subraya que su evolución ha sido «muy rápida». «Vino a León para intentar crecer y ha cubierto las expectativas que teníamos tanto ella como nosotras. Se adaptó muy bien y estamos encantadas con ella», destaca también la preparadora. Carla le devuelve los halagos: «Es una entrenadora de diez. Nos riñe, pero lo hace para que mejoremos. Nos está motivando continuamente». Cada día, al salir del colegio por la tarde, se pasa por el tapiz, y también los sábados, en doble sesión.

En León, la aresana tiene dos familias. Por un lado está la que le cuida, pues no vive en el CAR, sino en una casa, y por otro lado está el grupo que forman las demás gimnastas que, como ella, también desean seguir mejorando. «La echamos de menos, pero estamos orgullosos. Le gusta y la apoyamos en todo lo que sea», dice Miriam, que es la que más vive de cerca -aunque ahora a distancia- el esfuerzo de Carla.

La última gran noticia ha sido su convocatoria para un control técnico del equipo nacional júnior. De ahí saldrá la selección que participará en el Europeo de la categoría, aunque el objetivo esta vez será ir haciéndose al grupo nacional. La cita es este jueves en León. Un paso más de lo mucho que le espera. 

 

Tres oros nacionales

El domingo 2 de julio, Carla Vilasánchez vivió su jornada más especial con tres oros en el campeonato de España infantil. Ganó en dos finales por aparatos, mazas y cinta, y también subió a lo más alto por parejas. «No me lo creía, no sabía lo que estaba pasando», recuerda. Al llegar a Ares fue recibida por decenas de vecinos. 

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