Publicidad
Publicidad

«No tiene precio que un ciego recobre la vista»

La oenegé Da Man lleva años colaborando en materia sanitaria y educativa con una comunidad rural senegalesa. Han puesto en marcha una escuela y operado de cataratas a 152 personas

vigo / la voz, 23 de mayo de 2016. Actualizado a las 10:53 h. 0

0
0
0
0

Ayudar, ayudar y ayudar. Pilar Martínez descubrió su vocación de forma tardía, cuando ya era adulta, había estudiado medicina y tenía una familia formada. Se involucró con la causa saharaui y finalizada esta etapa se decantó por Senegal, un país en el que también toda ayuda es bienvenida. Previamente dio a luz a Da Man, una ONG con epicentro en Redondela pero extendida por varias localidades gallegas y lugares como Madrid y Cartagena.

-¿Por qué pensaron en Senegal como destino de la ayuda de Da Man?

-Pura casualidad. Una organización pequeña como la nuestra no puede pensar en países más complicados, como Etiopía o Sudán. Un senegalés que vive en Vigo, Yoro, nos planteó que en su zona había muchas necesidades y así surgió la idea.

-¿Y después?

-Bueno, el proceso fue largo. Primero acudimos a la zona sur, limítrofe con Mali y Guinea. Allí estuvimos tres años y finalmente no establecimos en Touba Merina, en la provincia de Daramusti.

-¿Cómo fue el desembarco?

-Puedo resumirlo en unas líneas, pero fue complicado, como puede imaginarse. Contactos con la administración senegalesa, reuniones con los jefes de los poblados para exponerles nuestros objetivos y ahora mismo gozamos de una gran aceptación.

-¿Cuáles son esos objetivos?

-Fundamentalmente dos: educación y sanidad. Hemos puesto en marcha una escuela y realizamos dos visitas al año, siempre en nuestras vacaciones o pidiendo vacaciones sin sueldo. Y quien va con Da Man se paga el viaje y la estación.

-¿La escuela surgió de la nada?

-Totalmente, las que había estaban lejos y no enviaban a los niños, era casi imposible. Los primeros niños que empezaron acabarán pronto la primaria, y queremos becar a algunos para que puedan cursar secundaria en otro centro. Y desearíamos poder después enviar alguno al instituto y si es posible a la Universidad.

-¿Cuál es el mundo de estos chicos?

-Antes en la práctica no tenían opción alguna de educación y se dedicaban al cuidado del ganado de la familia. Ahora estudian, conocen Internet y dentro de poco queremos que haya más ordenadores ahora que hemos podido cambiar los paneles solares.

-Sorprende un cambio así.

-Es la realidad. Han pasado de una vida ajena a la cultura a integrarse en el mundo que los rodea. Además, en el colegio realizan una comida y estamos ultimando una nueva red de agua. La actual es muy salitrosa y generaba muchos problemas.

-Y luego está la cuestión sanitaria, claro.

-El panorama allí es desolador. En una zona rural y árida como esta es mínima, y en Senegal nunca es gratuita. Quien acude a un médico va lejos y suele hacerlo cuando la situación es complicada. A veces tienen dinero para las pruebas y cuando hay diagnóstico se quedan sin atender. No pueden pagarlo.

-¿Que panorama encontraron en Touba Merina?

-Traducirlo a nuestro esquema es difícil. Anemias graves, elevadísima mortalidad infantil y también el parto y todo tipo de dolencias. Algunas graves que se curan, que hemos podido curar, simplemente con unos medicamentos. Por ejemplo el tracoma, con unas gotas antibióticas, pero antes era imposible y además es muy contagioso. Podía afectar a toda la familia.

-¿Cuál es su papel? ¿Qué hacen?

-En los viajes pasamos consulta en dos centros de salud, que no tienen que ver con los nuestros, solo hay un enfermero. El médico está en el hospital de Daramusti. Llevamos medicinas, procuramos dejar un remanente en este centro, donde pasamos las consultas oftalmológicas

-¿Y el material?

-Inicialmente, alguno muy antiguo que había allí. Después pudimos llevarlo. Van ya tres años.

-¿Con qué resultado?

-Hemos conseguido operar de cataratas a 152 personas estos tres años. Eso sí, de un ojo para optimizar. Han recuperado la visión y es algo que no tiene precio. En un caso concreto, un señor llevaba quince años sin vista y no salía de su choza. Ahora no logran que se meta dentro.

Historial. Pediatra de profesión en un centro de salud de Vigo, Pilar Martínez militó en la izquierda e incluso fue concejala de Izquierda Unida en Redondela durante un mandato.

Campamentos saharauis. Durante varios años acudió a la zona del Frente Polisario para ayudar a los refugioados igualmente en cuestiones de educación y salud.

Da Man. Es su vida desde hace años y también de gran parte de su familia. Su hermana es una de las oftalmólogas que acude a operar y su hija Olga, enfermera en el Álvaro Cunqueiro, otro puntal de Da Man. La ONG tiene 280 socios que abonan 5 euros cada mes. Organizan actividades para recaudar fondos, como una reciente cena en Redondela.

 

Comentarios 0

Este proyecto ha sido cofinanciado por