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Un gallego de revista en Dubái

Diego Carrete Liñares aparece en la edición de Middle East de «Men's Health» porque desarrolla un nuevo y ambicioso proyecto de fitness en la ciudad saudí

13 de enero de 2018. Actualizado a las 05:05 h. 1

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En el número de diciembre de Men’s Health, considerada la mayor revista masculina del mundo, la portada la protagoniza un gallego. No es habitual ver a un fornido paisano de imagen principal de una publicación de estas características. Lo curioso es que Diego Carrete Liñares aparece en la edición de Middle East porque trabaja en Dubái, donde desarrolla un nuevo y ambicioso proyecto de fitness. «Soy muy activo en redes, sobre todo en Instagram, donde tengo cantidad de seguidores. Conocí a la gente que edita la revista y me lo propusieron. Una de mis metas es salir en la versión española, pero es más complicado porque siempre buscan un rostro popular a nivel nacional», reflexiona este coruñés de 29 años que vino a pasar unos días con la familia en Navidad. «Me cuido, pero en estas fiestas soy más flexible. He conseguido un equilibrio. Estar en forma y ser feliz es la clave. No te puede afectar negativamente. Por eso el modelo de Rebel Fitness lucha contra la ideología clásica de esta práctica deportiva. Es una rebelión. No solo nos ocupamos del abdominal, sino también de la parte psicológica», explica. Le dedican varias páginas en el interior y unas fotos en las que posa de manera sugerente con prendas de diferentes diseñadores. La hojeo por curiosidad y no veo a nadie con exceso de grasa. 

ETAPA DE MODELO

Estudió Empresariales y Márketing y habla cinco idiomas gracias a haber pasado la mayor parte de su vida por el planeta adelante. Fue director de la tienda Hollister de Dubái. «Es la más grande del mundo de la cadena», apunta Diego. Fue entonces cuando un inversor le planteó la posibilidad de crear la empresa orientada al fitness. «Trabajamos en varios gimnasios y centros deportivos. Nuestros entrenamientos son personalizados y cada vez ofreceremos más servicios on line», explica. Su dominio de varias lenguas le ayuda en una urbe tan cosmopolita. «Tan solo el treinta por ciento de la clientela es local. Entre la gente de aquí hay unos índices de obesidad muy altos debido a distintos factores. La mayor parte de la gente que atendemos son profesionales de multinacionales de salario alto», afirma Diego, que practicó surf, fue modelo y descubrió el gimnasio a los 15 años. «Jugaba al fútbol y tuve una lesión, con lo que, para fortalecer la zona dañada, empecé a ir al gimnasio», recuerda. Fue ahí cuando descubrió su verdadera pasión, que lo llevó a ser un gallego de revista.

Leo en las redes sociales una reflexión de Gorka Rodríguez. El cocinero de A Pulpeira de Melide, que, por cierto, acaba de debutar como padre, quiso dar su opinión sobre un par de críticas que recibió porque en su local no ofrecen chupitos gratis a todo el mundo. Escriben en Facebook que la comida está muy buena, que el servicio es óptimo, pero se muestran críticos porque, si quieres un chupito de whisky en la sobremesa, hay que pagarlo. «Con el café ponemos aguardiente, pero el licor que utilizamos es de primera calidad y si lo servimos de manera gratuita a todo el mundo nos saldría a mil euros de coste un día de fin de semana porque por aquí pasa mucha gente. Y una de dos, o encarecemos el resto de los productos para repercutir ese dinero, o cerramos, porque el negocio sería inviable. Trabajaríamos para el inglés. Una cosa es que nosotros ofrezcamos unos chupitos al cliente, que entonces no se cobra, y otra que nos los exijan o que protesten si se los cobras», reflexiona. «Es como si alguien no deja propina y se la vas a reclamar», afirma. La mayoría de la gente está de acuerdo con lo que argumenta Gorka, pero sigue habiendo personas a las que les cuesta pagar el chupito. Qué suerte tiene Diego, el experto en fitness, que nunca lo pide.

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